miércoles, 19 de enero de 2011

Serafín Altamirano

Por: Juan Abel Angélico
Si bien lo que publico a continuación no es de mi autoría, ni es la primera vez que se lo da a conocer, pienso que es un justo homenaje  a uno de los casereños ilustres y que muchos desconocen su existencia, principalmente los más jóvenes.
Serafin Altamirano, recibió un justo homenaje en la cámara de diputados de la nación en el año 2008, impulsado por el Dr Eduardo Galantini diputado nacional entonces y quien es el actual intendente de nuestra ciudad. El proyecto pueden encontrarlo en:
http://www1.hcdn.gov.ar/dependencias/ccultura/proyectos/OD/od430.pdf

 El siguiente texto fué extraido de: http://www.siemprechamame.com.ar/artistas-chamame/cerafin-altamirano.html
                Serafín Altamirano
Nacido en la localidad de Monte Caseros (Corrientes) el 9de febrero de 1916.
Serafín Altamirano es quizás un paradigma de lo que le sucede en nuestro ámbito a la figura de un Músico Popular. Podemos compaginar su vida y su obra musical gracias al trabajo de investigación de Clarita A. De Montangie y Susana Bernardi (ver ‘Bibliografía’) y a los valiosos datos otorgados por Juancito Guenaga, talentoso acordeonista de Curuzu Cuatiá (Corrientes).
Altamirano inicia la ejecución del acordeón diatónico de dos hileras de teclas muy joven y se integra de una manera muy natural en la animación de bailes’ campiriños’. En su tierra natal, en otras localidades de Corrientes, en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Poseía una maestría y dominio del instrumento musical que lo conduce a lograr composiciones de real valía.
Sus obras son grabadas por él mismo junto al conjunto de Ros amigo dilecto, que lo invita a dejar impresos varios temas con su famoso conjunto. Serafín se transforma en un indispensable animador de bailes rurales y con su arte deja una huella imperecedera en quienes lo conocieron y ejecutaron junto a él.
Dionisio Cambá Castillo, Juancito ‘el Peregrino’ (Ferraú), Carlos Alberto Castelán y su conjunto, Edgar Estigarribia y su conjunto, ‘Piloncho’ Montiel, Leonardo Gutiérrez, Mario Millán Medina, entre otros.
Portador de un ‘toque’ acordeonístico de sublime inspiración es creador de un estilo que lógicamente trasciende rápidamente y su evidente maestría es imitada por otros acordeonistas, que hallan una fórmula feliz para lograr un éxito y una fama que Altamirano, por su bohemia no llegó a disfrutar.
Producto de una marginación social y circunstancias penosas para su vida, no alcanza el reconocimiento de los grandes escenarios. Fallece el 5 de febrero de 1988, casi olvidado y sin recibir el homenaje que en vida debió traducirse en una vida digna a quién dejara una obra realmente sobresaliente.
Serafín Altamirano es solo un ejemplo de la indiferencia de una sociedad que no ampara a sus artistas. No rescata su obra. Mueren por la indiferencia y la pena. Otros acordeonistas también han sido parte de la misma historia.
Los temas grabados por Serafín Altamirano (acordeón) con el conjunto de Tarragó Ros son once en total: ‘Sununú, ‘Los Rémington Colí’, ‘Me Llaman el Tacurú’. ‘Allá en las Tolderías’ , ‘ Gua Pago Tacuarita’. ‘Puerto Monte Caseros’, ‘La Soltera’. ‘Demás y tema Zumba Lindo’. ‘La Cañada Mala’, ‘Tirador de Flecos’, ‘Paso Vallejos’

De:El Chamamé-Música Tradicional de Corrientes- Enrique Antonio Pinero-enero 1997




sábado, 11 de diciembre de 2010

La Voz del Sur y El Eco

Por: Roberto Antonio Lizarazu


Ahora que estamos en plena discusión de la Ley de Medios, parece oportuno comentar que Monte Caseros en las décadas del 40 y del 50 del siglo anterior, contaba con dos pèriódicos que se publicaban, valga la redundancia, periódicamente; y subsistían sin ningún tipo de subsidio ni cosa parecida.


Hay que considerar que nuestro pueblo contaba en ese momento con 15000 habitantes en su ejido urbano, y tenía dos periódicos. La Voz del Sur, cuyo director y propietario era Del Giorgio Tórrez y El Eco, cuyo director y propietario era Tito Pérez.


Desconozco cual será la proporción correcta en las sociedades modernas, de periódicos y la cantidad de habitantes para poder ser viable su existencia, pero siempre me llamó la atención que en nuestro pueblo, tan modesto en esa época, pudiera contar con dos prósperos diarios que permitían vivir, sin subsidio alguno, a dos familias montecasereñas.


Siempre me pregunto ¿Como harían para imprimir con los permanentes cortes de luz? ¿Tal vez las impresoras serían manuales? Sea como fuere La Voz del Sur y El Eco, llegaban religiosamente a casa y constituían una fuente permanente de noticias de nuestro pueblo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Esos ángeles de pueblo

Por: Juan Abel Angélico
Era uno de esos extraños personajes que como dice el tango La bicicleta blanca:”Nadie sabe, de dónde cuernos viene, jamás se le conoce a dónde diablos va”, uno de esos personajes, mezcla de extraños, tiernos y con algo de ángeles.
Siempre aparecía de pronto y también rápidamente se perdía de vista, lo que alimentaba nuestra fantasía de niños viéndolo algunos como un fantasma, si algunos hasta juraban que lo vieron de blanco como un ángel, para otros era papa Noel disfrazado que recorría las calles para ver si los niños se portaban bien, cuando la navidad estaba cerca.
Lo llamaban Faifer o tal vez se llamaba así, siempre estaba vestido con un raído traje oscuro, pañuelo bien doblado en su bolsillo, una flor en el ojal , sombrero de tangero y siempre que se cruzaba con una dama le regalaba un respetuoso piropo, de los de antes, que siempre las hacia sonreír.
Todavía , después de muchos años sigo pensando que el como  muchos otros personajes de los pueblos son ángeles enviados por Dios para dejarnos alguna enseñanza que cuando niños no sabemos interpretarla y actuamos como lo describe la canción “La bicicleta blanca” de Astor Piazolla y Horacio Ferrer.

“Mi viejo Flaco Nuestro que andabas en la Tierra: ¿Cómo te olvidaste que no somos ángeles sino hombres y mujeres? ...”

jueves, 2 de diciembre de 2010

Soy ex alumno del Colegio Nacional de Monte Caseros

Por: Roberto Antonio Lizarazu


El 15 de marzo de 1949 comienza a funcionar el Colegio Nacional de Monte Caseros. El Colegio no tenía edificio propio y comenzó sus tareas en el primer piso de la Escuela del Centenario, comúnmente denominada Escuela Nº 88.


Ahí hice el primer año del secundario en 1952. Mis amigos de la misma división fueron: Alberto Gogorza (Chichura), el flaco Brero (el hermano menor de los Brero), Miguel Antonini, Bebé Raimbault, Digna del Carmen Pucheta, Rosalía Stupinicki, Olga C. Stupinicki, Lidia Elena Villafañe, Clementina Miño, Rosa Issler, Enrique M. Varela, Sergio Escobar, Martha René Díaz, Nora Silva, Karina Raquel Díaz, y de años superiores: Héctor Legal, Poldy Bird, el Negro Centurión, Raquel S. Segura y Ana Stupiniki.


Por supuesto los nombrados son los que firmaron el álbum de fin de año. Al resto les pido disculpas por no memorizar sus nombres y apellidos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Siguen los incendios

Por: Roberto Antonio Lizarazu


La vereda impar de la calle Alvear, podría denominarse: La vereda de los incendios casereños.


Yo viví pocos años en Monte Caseros. Desde mi nacimiento hasta los trece años. Pero en ese período los dos incendios que ocurrieron, a los de la Gomería de Acevedo y la Cigarrería de Goya, se le debe agregar el incendio de la casa y el negocio de relojería y joyería de Samuel Sistolisky, que había ocurrido un par de años antes de mi nacimiento.


Nací en La Querencia, un almacén de ramos generales ubicado en la esquina noreste de Alvear y España. Pero previamente a que se pudiese comenzar a funcionar La Querencia, hubo que efectuar importantes refacciones, algunas de elllas directamente hacerlas a nuevo, debido a que el edificio había sufrido un incendio de proporciones en el comercio y la vivienda de la familia de Samuel Sistolisky, un antiguo vecinoy comerciante de nuestro pueblo. Este incendio ocurrió en el invierno de 1937.


Estos tres incendios ocurrieron en la vereda impar de la calle Alvear, entre 1937 y 1948.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mensajero

 Por: Juan Abel Angélico
De pronto a la madrugada me despierta una voz, con un tono que dejaba adivinar, algo de miedo o timidez., seguramente por que en algunas casas no eran bien recibidos a esas horas. -mensajerooo!!, escucho que se levanta mi padre a firmar el telegrama de servicio. Era el mensajero del ferrocarril que le traía el aviso que debía presentarse para salir a trabajar.
Siento que se levantaba mi madre, a prepararle algo de comer para las largas horas de viaje que seguramente debía emprender. Sentía ese aroma a milanesas las que antes se hacían en nuestras casas y ahora se compran echas, y luego las picaba en trozos pequeños por que seguramente para papá era mas fácil comerlas de esta forma mientras conducía el tren. Luego le alistaba la bolsa de cuero, donde llevaba una pequeña vianda con las milanesas y algunas rodajas de pan, también un pequeño recipiente de aluminio con tapa con la yerba para el mate y una libreta para anotar lo referente al viaje para hacer el informe en su destino.
Mientras tanto el prepara su valija de cuero, las que ahora no se consiguen mas, ponía sus ropas siempre impecables, su equipo de afeitarse del cual todavía recuerdo el perfume de su loción.
Por ultimo se despedía de nosotros con un beso, y se iba siempre, contento rumbo a la estación a la que acostumbraba llegar mucho rato antes de la hora debida.
Luego de algunos días, regresaba,
- que nos trajiste? le decíamos después de darle un beso, y sacaba de su bolsa de cuero negra una bolsita de papel madera con las tan esperadas golosinas, siempre nos traía alfajores, caramelos, chocolatines o galletitas. Costumbre que siempre tubo hasta cuando yo adulto ya, volvía de visitas a la casa de mis padres.
Recuerdo también, cuando le venían a visitar sus primos también maquinistas del ferrocarril, de Concordia Entre Ríos, a los que nosotros llamábamos “Tío Vicente” y “Tío Cotogno” los dos muy queridos por nosotros, y esas interminables charlas sobre el ferrocarril que mantenían con mi padre.
Uno de las cosas que siempre tengo presente era cuando tenia que ir a trabajar en medio de una tormenta, caminando varias cuadras.
-Pobre, te vas a mojar mira como llueve-, le decía mama.
– Pobre seria si no tuviese trabajo-. Respondía el
Me crié en Monte Caseros, fue un pueblo ferroviario, era habitual escuchar el silbato de las locomotoras, o cuando el viento lo permitía, sentir el olor de las locomotoras a vapor. Era habitual ver en las calles el trajinar apurado de guardas y maquinistas que con su equipaje y uniformes se iban o volvían de su trabajo, también los operarios de los talleres y los empleados de las oficinas que eran cientos.
Lamentablemente todo eso se perdió, muchas familias quedaron en la calle, después de las privatizaciones.
Con este humilde trabajo pretendo recordar a todos los empleados del ferrocarril de mi pueblo los que quedaron sin trabajo y en especial a mi viejo a quien, cuando regreso a Monte Caseros, espero verlo todavía llegar a mi casa con su bolsa de cuero, su valija trayendo en cada viaje su equipaje de ejemplo y cariño que nos dejo a sus hijos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Mi último verano en Monte Caseros. Cuando me fui de mi pueblo…


 Por Juan Abel Angélico
Recuerdo que era una típica siesta del verano de 1978, mi madre me preparaba con tristeza los bolsos, acomodando con cuidado las ropas prolijamente planchadas y luego llenaba una bolsita con algo para comer en el viaje, mientras me hacia miles de recomendaciones las que si hubiese sido posible llevarlas necesitaría varios bolsos mas. Mis hermanos no se… por ahí andaban, mirando los preparativos, uno era pequeño, Fabián, y Sergio solo tenia casi tres años menos que yo.
Cuando salí de casa, todavía no me daba cuenta, pero quedaban atrás, junto con mis padres y hermanos, mi infancia, las tardes de cine, los paseos en bicicleta, las tardes sentados en la vereda tomando mate, disfrutando de ese hermoso clima que nos regala un aire fresco a la tardecita, el olor de flores de sus jardines, la gente buena de allí, quedaban 17 años de mi vida
Mi  padre me llevo en su Fiat 600  al lugar donde debía subir a un camión, que transportaba naranjas a Buenos Aires, el que me llevaría a la gran ciudad, donde comenzaría mis estudios universitarios.
De ese momento quedo en mi memoria los ojos húmedos de papa, y cuando el camión ya marchaba, el me regalo su reloj el que para el era una herramienta imprescindible en el trabajo, ya que el fue maquinista del ferrocarril.
A medida que el camión me alejaba de Monte Caseros, yo en ese momento no sabía pero,  también me alejaba inexorablemente de parte de mí, y que  nunca más seria igual para, mi familia ni para mí.
Después vinieron mis estudios universitarios, mas tarde el trabajo y los hijos pero yo volví muchas veces a casa pero… siempre como visita y en forma cada vez más espaciada.
 La etapa de estudiante fue dura  para mí, no tanto por mis obligaciones de estudiante sino por el desarraigo que significa estar lejos de el pueblo y la familia también, significo por ejemplo no ver crecer a mi  hermano , ni a mi hermana mas chicos.
Cada  vez que llego a la Terminal de colectivos de Monte Caseros, camino despacio las cuadras que me separan a la casa de mama, disfrutando del aire, de los olores de las flores, de la gente que pasa y te saluda, de el silencio y la tranquilidad característicos, en resumen disfrutando de mi pueblo.
Pasaron 30 años y aun me duele la tristeza de mis padres y hermanos cuando partí en búsqueda de un porvenir,  ahora como padre los entiendo cada vez más.
Monte Caseros es un hermoso pueblo en el sur de corrientes, con calles anchas, donde las rejas en la ventana solo son decorativas y la gente acostumbra a sentarse a tomar mate en las veredas, un pueblo de gente trabajadora y buena.
Y allí esta mi viejita,  siempre esperando verme,  a la que cuando extraño   cierro los ojos y me imagino sentado tomando mate en la vereda con ella, charlando contándole cosas de mi familia
 Mi pueblo no se merece que año a año muchos jóvenes tengan que partir, como yo, para buscar un porvenir, por que allí es poco lo que hay.
Con el permiso de los lectores me voy a tomar un pequeño párrafo para agradecer a mis padres el gran sacrificio que hicieron para que yo sea lo que soy, y a mis hermanos Sergio (estas leyendo esto desde el cielo junto con papa? )Fabián y Soraya por ser eso justamente… mis hermanos y  a  mis hijos por quererme.