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sábado, 31 de marzo de 2012


ASI ENTRABAMOS Y SALIAMOS DE CLASES EN LA ESC. 32

Por: Roberto Antonio Lizarazu
A mi amigo Luís Alberto Ponzoni.

Hace pocos meses, el 3 de noviembre último, se conmemoró el ciento cuarenta y siete aniversario del fallecimiento de Juan Chassaing, el autor de los versos de la inmortal marcha A mi bandera.

Cuando el suscripto era un niño, por que todos los mayores en algún momento más o menos lejano lo fuimos, entre los años 1945 y 1951, cursé la primaria en la Escuela Nº 32 de Monte Caseros y el ingreso a las aulas y el egreso de la Escuela se realizaba cantando a viva voz A mi bandera, por supuesto luego de izar y arriar la misma y musicalizado por una maestra que acompañaba tocando  el piano que se encontraba en el hall central o Salón de Ceremonias como se denominaba en esa época.

Para algún progresista desmemoriado conviene recordar que el período entre los años 1945 y 1951, correspondieron a la primera  presidencia de Perón.

La letra de A mi bandera  fue redactada por el porteño Juan Chassaing nacido el 15 de julio de 1839 y la música compuesta por el italiano Juan Imbroisi, nacido en Paola el 27 de febrero de 1866. De ambos haremos una breve reseña de sus respectivas y dispares vidas.

Juan Chassaing se recibió de abogado en 1862 y fue soldado; cuando no, periodista y además parlamentario. Comenzó su carrera periodística publicando notas en 1857 en el periódico  de tendencia liberal La Espada de Lavalle con el seudónimo de Aristarco. Luego en 1862 integró la dirección del periódico El Nacional  y en 1864 fundó y fue redactor del periódico El Pueblo, poco tiempo antes de fallecer. Todos ellos en Buenos Aires.

Chassaing tiene una destacada participación en los conflictos que ocasionaron la separación de Buenos aires de la Confederación.  Integró las tropas porteñas comandadas por Bartolomé Mitre durante los enfrentamientos con las fuerza de la Confederación que lideraba Justo José de Urquiza. Chassaing participó en la batalla de Cepeda en 1859 y en la de Pavón en 186l.

Hay varias interpretaciones de diferentes autores del momento preciso cuando Chassaing pudiera haber escrito los versos de A mi bandera. En mi opinión, me inclino a suponer que la más factible es la siguiente, la que además es comentada por Ricardo Gutiérrez (1836-1896) en sus memorias.  Luego de ser derrotados en Cepeda, las tropas retrocedieron hasta San Nicolás de los Arroyos donde se dividieron en diversas fracciones que hacía más fácil la huída y la dispersión de los mitristas. Chassaing queda integrando un grupo diferente al del abanderado en la batalla, quienes regresan hacia Buenos Aires por otro rumbo.

En el grupo que regresa el abanderado, también lo hizo un amigo personal de Chassaing, el destacado médico Ricardo Gutiérrez, quien además compartía con Chassaing la inclinación por las letras y por la poesía. Antes de partir Chassaing  le entrega a Gutiérrez un sobre con diversa papelería para que lleve a Buenos Aires.

Gutiérrez supone y así lo aclara en sus memorias, que el mismo fue quien llevó esos versos a la casa de la familia Chassaing, entre el resto de la papelería. No está demás recordar que el Hospital de Niños de Buenos Aires, lleva el nombre de Doctor Ricardo Gutiérrez en homenaje a su labor pediátrica.
La música correspondió a Juan Imbroisi.

A MI BANDERA

Aquí está la bandera idolatrada,
La enseña que Belgrano nos legó.
Cuando triste la Patria esclavizada
Con España sus vínculos rompió.

Aquí está la bandera esplendorosa
Que al mundo con sus triunfos admiró.
Cuando altiva en la lucha y victoriosa
La cima de los Andes escaló.

Aquí está la bandera que un día
En la batalla tremoló triunfal,
Y llena de orgullo y bizarría
A San Lorenzo se dirigió inmortal.

Aquí está como el cielo refulgente
Ostentando sublime majestad.
Después de haber cruzado el continente
Exclamando a su paso:
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!

Esta es la letra original redactada por Chassaing. Previamente a su publicación, ya adaptada la música de Imbroisi, en 1900, el renglón “con España sus vínculos rompió” se modificó por “con valor sus vínculos rompió”, que es la versión que nosotros cantábamos a grito pelado en la Escuela Nº 32 de Monte Caseros.

Siguiendo con Imbroisi; llega a nuestro país a fines del siglo 19, cuando Chassaing ya había prematuramente fallecido. Se dirige a Córdoba donde continuó sus estudios de armonía y composición musical. En 1889 ingresó al Ejército desempeñándose como Director de Banda. En 1906 ingresó a la Escuela de Música Militar y fue maestro de la banda del Regimiento 7 de Infantería.

Imbroisi escribió la música de numerosas marchas y canciones patrióticas, entre ellas la notable A Mi Bandera, que nos ocupa en este comentario y que fuera cantada por primera vez en una ceremonia en Campo de Mayo en noviembre de 1906. Imbroisi fallece en Buenos Aires el 17 de septiembre de 1942.

Fue enterrado con honores en el panteón militar de la Chacarita y acompañado por una banda militar a los sones de A mi Bandera.

“Aquí está la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó”.


lunes, 12 de marzo de 2012

EL FERROCARRIL LLEGA A MONTE CASEROS


Por: Roberto Antonio Lizarazu


En el portal Corrientes Opina, hace unos días le comentaba al Profesor Juan Carlos Pola Raffo, que en relación a la reiterada frase atribuida a Sarmiento “De Corrientes ni el polvo de mis botas llevaré”, se debería tener en cuenta lo siguiente: “Una de las tantas fábulas que conforman nuestra “bibliografía” histórica, es la que en un momento determinado, Sarmiento al retirarse por ferrocarril de Corrientes; y entrando a Entre Ríos, al momento que se limpiaba sus zapatos, pronunció la famosa frase “De Corrientes ni el polvo de mis botas llevaré”.


Le decía al profesor Raffo que: “Hay que reconocer que la frase en cuestión, entraña cierto atractivo teatral y melodramático y es fácilmente recordada por las personas que la escuchan. Pero de ahí a ser verdad hay una gran diferencia.”


“Veamos que tiene para ilustrarnos la “Historia de los Ferrocarriles Latinoamericanos” de la CEPAL, Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, Montevideo, 1982. El actual Ferrocarril General Urquiza, se denominaba en sus inicios Ferrocarril Argentino del Este, y comprendía el recorrido entre Concordia y Monte Caseros o sea el tramo no navegable del Río Uruguay. Fue inaugurado en dos tramos, el primero de Concordia a Federación el 29 de marzo de 1874, durante la presidencia de Sarmiento, y el segundo tramo, de Federación a Monte Caseros inaugurado el 20 de abril de 1875, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda. Por aquellos días, la estación se llamaba Chajarí, y la localidad Villa Libertad, pero debido a las confusiones que ocasionaba el uso de los dos nombres, una ley provincial determinó que se llamara Chajarí a partir del año 1934.

“Resumiendo: Sarmiento (presidente del 12.10.1868 al 12.10.1874) inaugura el tramo ferroviario de Concordia a Federación el 29 de marzo de 1874. Avellaneda (presidente del 12.10.1874 al 12 de octubre de 1880) inaugura el 20 de abril de 1875 el tramo Federación Monte Caseros. Es Avellaneda quien llega a Monte Caseros y es homenajeado esa misma noche del 20 de abril (2) en el Club Progreso de Monte Caseros, situado en la calle Alvear. El que se retira de Monte Caseros, por ferrocarril hacia Buenos Aires, es Avellaneda, no Sarmiento.”
“Sarmiento jamás estuvo en Corrientes vivo. Fallecido en Paraguay estuvieron sus restos en Corrientes, capital donde se le realizó en la iglesia de la Merced un responso en su carácter de ex presidente.”


Un testigo presencial.
Pero lo que nunca se tiene en cuenta, al margen de los clásicos autores históricos, tanto del ámbito de nuestra provincia como los autores de mayor alcance temático, es de la existencia de un testigo presencial de la visita de Avellaneda a Monte Caseros, y que lo dejó todo detalladamente escrito. Se trata de un niño de 12 años que con el tiempo llega a ser un importante funcionario en varias actividades que se desenvuelve. Se trata del doctor Fabián Panelo y su libro “Páginas Sueltas”. (1)


Con Panelo se termina la “guitarreada” sobre este tema. El estuvo ahí, lo vio todo y lo escuchó todo; y de adulto lo escribió.


Previamente a los recuerdos del niño Panelo, mencionaremos lo que nos señala sobre el particular, Ricardo E. Sagarzazu en su obra “La Fundación de Monte Caseros y otros estudios”, impreso por Ovejero Martín Editores, Rosario, 1998, “El 19 de abril de 1875 (2) el nuevo Presidente de la Nación, Nicolás Avellaneda, inauguraba el segundo tramo de la línea con un tren que lo llevó, acompañado de brillante y numerosa comitiva, desde Concordia hasta Monte Caseros. La celebración en este pueblo en este pueblo fue exultante. Se levantaron arcos triunfales sobre el último kilómetro de vía. Se oyó en la Estación del Este la música de varias bandas militares mientras en el aire estallaban bombas de estruendo. La muchedumbre, gentes del pueblo y de los campos montecasereños, desbordaba su grito de alegría. El Padre Solari, párroco de la villa, decía sus latines para bendecir el elegante edificio de corte victoriano que todavía hoy se nombra como “estación del Este”. Un banquete se sirvió distribuido en las distintas salas de la Terminal ferroviaria. A los postres se oyó la palabra de aquel famoso orador que fue Nicolás Avellaneda.”


Ahora sí reproduciremos los recuerdos escritos por el niño Panelo en su obra que ya mencionamos: “Vi desfilar personajes de nombradía cuyos apellidos y hechos me eran conocidos debido a mi temprana afición de asiduo lector de diarios. Llegó la hora de los discursos y el Presidente Avellaneda inició la serie. Carecía yo, como era consiguiente, de la aptitud y el discernimiento para juzgar su oratoria. Sólo recuerdo que su voz tenía acentos armoniosos y que me había producido una deliciosa sensación de dulzura y embeleso.” (1)


Es preciso reiterar que el discurso de Avellaneda que embelesó al niño Panelo, ocurrió en la Estación del Este, en horas vespertinas. Era la hora de los discursos, esa fue la inauguración oficial de la línea ferroviaria. A la noche en el Club Progreso fue el baile de homenaje. No hubo discursos, solamente se bailó hasta la madrugada.




(1) Fabián Panelo. “Páginas Sueltas” Editado por Librería La Facultad, Buenos Aires, 1927.
(2) Hay un día de diferencia entre la fecha mencionada por Sagarzazu y la CEPAL.

viernes, 9 de marzo de 2012

VELAZCO-IRASTORZA


Por: Roberto Antonio Lizarazu


Perón visita Corrientes y es recibido por Velazco e Irastorza. Foto Diario Época


05.12.1948 - VELAZCO-IRASTORZA: UN ESQUINENSE Y UN MONTECASEREÑO, QUIENES OPORTUNAMENTE COMPUSIERON UNA EXITOSA FÓRMULA POLITICA






Dentro de pocos días se cumplirán sesenta y tres años de ese notable y ejemplar suceso que honra la vida institucional y democrática de nuestra provincia.


Seguramente en el ámbito político de nuestra Provincia, la fórmula de gobierno compuesta por el primeramente Interventor y luego Gobernador de nuestra Provincia, el esquinense, General Juan Filomeno Velazco, acompañado por un montecasereño, el doctor Fernando Irastorza, constituyeron una de las fórmulas de gobierno electas mas eficientes y transparentes de nuestra historia institucional democrática.


Juan Filomeno Velazco nace en Esquina el 5 de julio de 1892 y es el séptimo hijo del matrimonio de Don Eustaquio Velazco y de la señora Marcelina Martínez. En el año 1910 ingresa al Colegio Militar de la Nación e inicia una destacadísima carrera profesional que culmina entre otras funciones, como titular de la Secretaría del Ministerio de Guerra y luego en la Jefatura de Seguridad de la Policía de la Capital Federal.




Estando en actividad, seguramente su labor más relevante la ejerció cuando fuera designado para la organización como ente competente de los delitos federales, como el primer Jefe de la Policía Federal Argentina, cargo que cumplimentó hasta el 7 de julio de 1947.


Ya retirado de la actividad militar, el 12 de septiembre de 1947 es designado por el Poder Ejecutivo como Interventor de nuestra Provincia y comienza su notable labor política y de Hombre de Estado, la que incluso opaca sus logros meramente profesionales.


El 5 de diciembre de 1948, día que se constituyó en un hito trascendental para la historia del adecuado funcionamiento de nuestra vapuleada institucionalidad democrática provincial, conformando la fórmula Velazco-Irastorza, ganan las elecciones provinciales para gobernador y vice por amplio margen, y ambos asumen sus cargos el 12 de marzo de 1949.


El doctor Fernando Irastorza Irastorza (sic), mal que les pese a mis numerosos familiares curuzucuateños, era nacido en Monte Caseros y así consta en los registros correspondientes sobre el particular. (1) Reitero nace en Monte Caseros el 22 de marzo de 1910, en el establecimiento “San José” propiedad de su padre. Era hijo de José Miguel Irastorza oriundo de Beasain, Guipúzcoa, (País Vasco) y de Angela Irastorza Insausti, nacida en Artigas (ROU).




Fernando estudia el secundario en el Colegio San José, un Colegio de Padres Bayoneses en la calle Azcuénaga y Bartolomé Mitre, en Balvanera, Buenos Aires y estudia medicina en la Universidad de La Plata.




Ya recibido de médico y destacándose como cirujano, finalmente luego de casarse con la señora Adela Coppola Amadeo en diciembre de 1937 a los veintisiete años, se radica en Curuzú Cuatiá, lugar donde residía su hermano Juan Irastorza.


La labor de gobierno de ambos mandatarios es largamente favorable para los intereses de nuestra provincia y sobre todo para los de nuestra sociedad. Para no cansar con datos, solamente detallaremos las concreciones más trascendentes.


Se destacan entre las mismas las denominadas genéricamente “Obras Públicas”, las que siempre sufrieron muy mala prensa en razón de que cuando los emprendimientos son realizados por gobiernos denominados de izquierda son criticadas por los denominados de derecha y viceversa. En relación a este tema, proyectos de gran escala como base de la recuperación económica y sobre todo el empleo de mano de obra masiva, fueron llevados a cabo por distintos gobernantes de ideologías opuestas con diversa suerte. Solamente en el siglo 20, desde Franklin Delano Roosevelt, con su New Deal; Getulio Vargas, Adolf Hitler, Benito Mussolini, Joseph Stalin, Juan Domingo Perón, además de otros programas mas modestos. Los proyectos de obras públicas siempre merecieron las más enconadas críticas de sus circunstanciales oponentes ideológicos sin ninguna posibilidad de equilibrio ni de encontrar el necesario justo medio. Pareciera que la premisa fuese: Toda obra que realice mi adversario político, en principio está mal hecha.


De esta característica crítica, tampoco se eximieron a pesar de la reconocida probidad de ambos integrantes del Ejecutivo de nuestra Provincia. Las críticas periodísticas del momento rozaron lo difamatorio y las acusaciones de diversa índole fueron habituales. Consultando las hemerotecas de los diversos medios opositores de ese momento se puede constatar lo mencionado.


En nuestra provincia se pavimenta la actual ruta 12 (en ese momento denominada Ruta Juan Domingo Perón) bordeando el Río Paraná que une en sus extremos Corrientes Capital con Esquina y se construyen todos los puentes necesarios entre ambas ciudades, incluyendo el puente sobre el Río Corrientes que une Goya con Esquina de 680 metros de longitud y que fuera en su momento para nuestra provincia un notable logro de la ingeniería vial.


Se realiza el enripiado de la actual ruta 14 (Denominada Ruta General San Martín) con su traza paralela al Rió Uruguay, desde su límite con la Provincia de Entre Ríos hasta la de Misiones, uniendo los Departamentos de Monte Caseros, Paso de los Libres, San Martín (La Cruz), Alvear, Santo Tomé y continuando hasta la Provincia de Misiones. Hoy ambas rutas son parte del complejo denominado genéricamente “Ruta del MERCOSUR”.


Se concreta una ruta de 150 km. (la 126) uniendo las ciudades de Curuzú Cuatiá, con Esquina y (parte de la 119) con Monte Caseros. Todos estos trazados merecieron las correspondientes obras de puentes, desagües y alcantarillados correspondientes, la mayoría de los cuales aún se hallan en pié en perfecto estado de conservación y en servicio permanente.


En este período de gobierno, el 26 de julio de 1950, se crea La Casa de Corrientes y se funda el Banco de la Provincia de Corrientes. Aunque en mi opinión personal uno de los logros de mayor importancia, si no el más importante, fue la construcción de más de 1.100 viviendas en toda la provincia que posibilitó convertirse en propietarios a 1.100 familias correntinas. No es poca cosa para una provincia que se caracteriza por el desarraigo masivo y progresivo de sus habitantes.


Estas viviendas fueron concretadas por dos vías crediticias y con diferentes modalidades de planes, por el Banco Hipotecario Nacional y por el Instituto de Previsión Social de La Nación, que en coordinación con el gobierno provincial y las respectivas municipalidades llevaron a cabo este importante proyecto.


Además en ese período gubernamental se construyeron y pusieron en marcha 23 Escuelas de enseñanza primaria, 4 en Corrientes Capital y 19 en el interior de nuestra provincia. Cifra nunca igualada dentro del ámbito educativo provincial para un solo período de gobierno; y eso que en esa época las obras públicas se inauguraban una sola vez.


Como en el orden nacional había comenzado a regir la nueva Constitución Nacional a partir del 16 de marzo de 1949, fue necesario adaptar nuestra Constitución provincial a las nuevas premisas instituidas en el orden nacional. El 30 de mayo de 1949 fue sancionada por nuestra Legislatura la respectiva Constitución Provincial con las adaptaciones correspondientes.


Posteriormente el doctor Irastorza es designado en el cargo de Ministro de Gobierno del nuevo gobernador, el también esquinense, el doctor Raúl Benito Castillo quien asume el 5 de junio de 1952, con la fórmula Castillo-Forte, pero eso ya es otra historia y nos ocuparemos, en otra ocasión.




(1)-La Partida de Nacimiento así lo confirma. Si bien es verdad que hace unas décadas circularon copias de una Partida de Nacimiento evidentemente apócrifa, donde figuraba como lugar de nacimiento del doctor Irastorza la ciudad de Curuzú Cuatiá, las mismas eran de una falsedad insalvable.

jueves, 8 de marzo de 2012

Puerto Ceibo fue el Puerto de Monte Caseros

Por: Roberto Antonio Lizarazu


1858/1895 Puerto Ceibo fue durante varias décadas el verdadero puerto de Monte Caseros.


Monte Caseros, contó durante varias décadas con un verdadero y activo puerto con movimiento de pasajeros y mercaderías hacia el sur y hacia el norte por el río Uruguay. Ese puerto se denomina Puerto Ceibo y se constituyó en un evidente precursor de la navegación y el transporte fluvial.


Hoy en día los expertos en transporte multimodal, han llegado a la conclusión que el transporte fluvial es el más económico, ecológico y eficiente de todos los medios conocidos.


Hace más de siglo y medio, Puerto Ceibo el puerto de nuestro pueblo, contaba con un muelle y amarradero apropiado para el movimiento de pasajeros y mercaderías y sus instalaciones servían a vapores de hasta treinta metros de eslora.


Los servicios fluviales comienzan en 1858 con un solo vapor el “Uruguay” en el sector del Alto Uruguay, que es el sector que mencionaremos. En este sector que unía Puerto Ceibo, que era el puerto de Monte Caseros, con Paso de los Libres, Uruguayana, Itaquí, Yapeyú, Alvear, Sao Borja y Santo Tomé. Para el año 1865 se agregaron al servicio los barcos “Estela”, “Federación”, “Expreso Itaquí” y “Neptuno”. Todos estos vapores tenían entre veinticinco y treinta metros de eslora. Luego para 1880, se sumaron al servicio los vapores “Iberá”, “Mensajero” y “Cuñataí”.


Puerto Ceibo (Monte Caseros) dividía con su cachuera de Santa Rosa (restinga de Santa Rosa) el servicio en dos sectores: Alto Uruguay y Bajo Uruguay.

El sector del Bajo Uruguay, que en teoría llegaba a Buenos Aires, presentaba varios problemas muy complejos con la cachuera de Santa Rosa (restinga de Santa Rosa, ubicada en el Km. 492) y con la restinga de San Pedro (Km. 520). Además en Salto Chico y sobre todo con Salto Grande que representaba una dificultad casi insalvable. Este último obstáculo se salvaba realizando el tránsito por tierra y en carretas.


Todo este servicio fluvial recibe su golpe de gracia el 12 de enero de 1890 cuando una tormenta de inusitada violencia cae sobre nuestro pueblo y sus cercanías. Cerca del amarradero de Puerto Ceibo, naufraga el vapor “Iberá” y el capitán del mismo James Carrol y Mac Kenna muere ahogado después de poner a salvo a toda la tripulación.


James Carroll y Mac Kenna, nació el 17 de setiembre de 1846, en Liverpool, Inglaterra y fue sepultado en Monte Caseros en el Cementerio nuevo, en el sector de disidentes, el 14 de enero de 1890. Una lápida recuerda su vida, su muerte y su heroico accionar al salvar a toda la tripulación.


James Carroll vivía en Monte Caseros y era casado con una montecasereña , la señora Virginia Olivera.


Hasta 1950, descendientes de la familia Carroll vivían en la calle 2 de Febrero, en una propiedad de amplio frente, entre la farmacia Anglo Argentina y la familia Bernis-Carballo.


En la actualidad en el Barrio Centenario, un pasaje lleva su apellido en su memoria.


Durante las casi cuatro décadas, desde 1858 hasta 1895 que termina este servicio fluvial, las causas de su finalización fueron varias y no solamente el trágico naufragio del “Iberá”. El ferrocarril ya conectaba Corrientes capital y Posadas con Monte Caseros y desde allí con Buenos Aires. Para esta fecha el proyectado ramal a Puerto Ceibo ya había sido desechado.


El proyecto ferroviario originario de Puerto Ceibo, brevemente era el siguiente: Un ramal de Estación Monte Caseros a Estación del Este, de allí hasta Puerto Ceibo, y de Puerto Ceibo hasta Paso de los Libres, con sus respectivas paradas intermedias, costeando el Río Uruguay.


Las obras de infraestructura, sobre todo la envergadura de los puentes sobre los distintos ríos que había que sortear eran de muchísimo mayor costo, que los que finalmente se realizaron en la traza tierra adentro, alejada de la costa del Uruguay.


Este fue el verdadero motivo de que quedase sin realizar el proyecto ferroviario original, que incluía a Puerto Ceibo, como Puerto de Monte Caseros. Lo del siniestro del “Iberá” y la muerte de James Carroll y Mac Kenna que ya se cumplieron 120 años, fue solamente el golpe de gracia.


Aunque ahora nos pudiera parecer extraño, en ese momento, cuando Puerto Ceibo progresaba, los vecinos de Monte Caseros no consideraban con buenos ojos ese crecimiento, por que disminuía las posibilidades de desarrollo del pueblo en sí.
Las opiniones de los vecinos montecasereños contra el funcionamiento de Puerto Ceibo eran evidentemente llamativas. No todas eran rosas.


Efectivamente para los porteños de Puerto Ceibo no todo era viento de cola. Por diferentes motivaciones los vecinos montecasereños en general, no veían como un hecho auspicioso, el rápido desarrollo económico y el crecimiento poblacional del novel puerto de nuestro pueblo.


Los celos del alma y del bolsillo afloraron inmediatamente al compararse el crecimiento del pueblo y de su puerto.


Si observamos la dificultad en perspectiva, vemos que este enfrentamiento larvado que existe entre las ciudades y sus respectivos puertos, sobre todo cuando el puerto queda a una considerable distancia de la ciudad, es tan viejo como la injusticia, y la Historia nos muestra decenas de ejemplos al respecto. Monte Caseros y Puerto Ceibo no podían escapar a esta regla.


El 24 de noviembre de 1879, siendo el Jefe Político de Monte Caseros (equivalente al actual Intendente) Don Ismael Ramírez, el Juez de Paz Don Nicandro Mouzo y el Presidente de la Corporación Municipal (equivalente al actual presidente del Concejo Deliberante) Don Eduardo Mouzo, se realiza una reunión entre representantes provinciales, representantes del ferrocarril y representantes municipales (los arriba mencionados) por una parte y por la otra de vecinos de Monte Caseros.


Los resultados de la reunión mencionada y que consta en el Acta respectiva, se pueden leer algunas opiniones de los representantes de los vecinos que fueron muy negativas, tales como “… el proyectado ramal importa una completa ruina para la propiedad urbana de este pueblo a la vez que para muchos proletarios cuyos brazos quedan sin ocupación. Se llegará hasta la mendicidad si se entrega al monopolio de la “Empresa” (ferroviaria) el tráfico de la estación al puerto por carretillas.” El voto de los vecinos fue por amplia mayoría un rotundo NO.


En este mismo sentido, Don Eulogio Solari, testigo de este proceso y antiguo compoblano, escribió “Esta pequeña línea (ramal al Ceibo) reportó males incalculables para Caseros, pues todo el movimiento que existía en su puerto desapareció gradualmente. Se habilitó el Puerto Ceibo estableciéndose el Resguardo (Depósito y Aduana) y el pueblo comenzó a languidecer de manera visible, pues las cargas venían directamente de Concordia al Ceibo dejando aislado a Caseros que, privado así del principal factor de su adelanto, hubiera permanecido estacionario a no ser por la agricultura que le permitió reparar en parte el perjuicio que le acarreaba el nuevo puerto”.


El censo nacional de 1869 daba para todo el Departamento de Monte Caseros, incluido Puerto Ceibo, 3.731 habitantes y para el pueblo 672. El censo de 1895, para todo el Departamento 11.381 y para el pueblo 2.500. En esta oportunidad por primera vez censado separado, para Puerto Ceibo 855.



James Carroll y Mac Kenna. La reproducción de esta fotografía fue autorizada  por el señor Sebas Vallejos y pertenece a su importante colección.

En 1895 Monte Caseros tiene 2.500 habitantes y Puerto Ceibo 855. Puerto Ceibo es en ese momento, demográficamente, un tercio de Monte Caseros. De haber seguido esa tendencia con el funcionamiento del puerto, cual hubiese sido el futuro de ambas localidades. ¿Una ciudad con un puerto o un puerto con una ciudad? Por ahora solamente somos una ciudad sin un verdadero puerto.

viernes, 10 de febrero de 2012

Resumen histórico sobre Monte Caseros por Federico Palma


Transcripto por: Roberto Antonio Lizarazu


“Monte Caseros: En el campo denominado Rincón de la Merced, propiedad del General Benjamín Virasoro, en el mismo paraje donde en 1829 se había fundado el pueblo de Paso de Higos, del que a mediados del siglo no quedaban vestigios, fue fundada por ley del 2 de febrero de 1855, proyectada por el gobernador Pujol.
Una ley de marzo de 1858 lo denominó Belgrano; pero rectificada a los pocos días de su sanción, impuso el nombre de Monte Caseros al departamento y el pueblo tomó entonces ese nombre.


Como no tenía templo se alquiló una casa particular para instalarlo. La primera escuela de varones funcionó en 1858, atendida por Adolfo Esperidión Fernández, y la de niñas al año siguiente, dirigida por doña Rosina Adler. Por auto del delegado eclesiástico en la provincia, de fecha 18 de febrero de 1859, fue creada la parroquia de Nuestra Señora de las Victorias de Monte Caseros, advocación que más tarde fue substituida por la de Nuestra Señora del Rosario.


Su puerto fue habilitado en 1862 para comercio exterior. (1)
En 1863 se construyó el cementerio y al año siguiente se estableció el alumbrado público. La Municipalidad creada en 1867, dispuso en 1871 el ensanche del pueblo y la nomenclatura urbana. En 1874 comenzó la construcción del ferrocarril que uniría este pueblo con Concordia.


El primer periódico, que fue manuscrito, apareció en 1875 con el nombre de “El Clarín”. (2)
Al año siguiente se iniciaron las representaciones teatrales a cargo de aficionados locales. La vieja receptoría de rentas nacionales convirtiese en aduana en 1879; fundáronse las sociedades Italiana en1887 y Española en 1891. El año anterior había quedado inaugurado el hospital denominado hoy Doctor Samuel W. Robinson. Un juzgado de primera instancia establecido en 1888 tuvo corta existencia.


En 1898 quedó inaugurada la línea del ferrocarril de Monte Caseros a Corrientes y en 1901 fue librada al servicio público la comunicación telegráfica con Santa Rosa de la Bella Unión (R. O. del Uruguay).

domingo, 8 de enero de 2012

Don JUAN PUJOL


ALGUNAS NOTICIAS SOBRE JUAN PUJOL EL FUNDADOR DE NUESTRO PUEBLO




Por: Roberto Antonio Lizarazu


Juan Gregorio Pujol nace en Saladas el 27 de noviembre de 1817 y fallece en Buenos Aires el 16 de agosto de 1861. Fue gobernador de nuestra provincia del 25 de agosto de 1852 hasta el 11 de diciembre de 1859.


Recibido de abogado en la Universidad de Córdoba, donde egresó como Doctor en Leyes en 1838, cuando recién cumplía los 21 años.


Previamente a su gobernación entre 1852 y 1859, se había desempeñado entre 1844 y 1846 como Ministro de Guerra de Joaquín de Madariaga, y luego entre 1848 y 1851, como encargado de las Relaciones Exteriores en la gobernación de Benjamín Virasoro.


Posteriormente a su gobernación, fue el Ministro del Interior de la Confederación Argentina durante la presidencia de Santiago Derqui, entre 1860 y 1861. Este alto cargo lo ejerce hasta su fallecimiento el 16 de agosto de 1861.


En 1851 Corrientes se encontraba políticamente dividida entre los federales partidarios de Rosas y los federales partidarios de Urquiza. Estando Pujol a cargo de las Relaciones Exteriores de nuestra provincia en la gobernación del General Benjamín Virasoro, que era federal urquicista, le respondía totalmente a este. Se produce el célebre manifiesto de mayo de 1851, por el cual Urquiza invita a las provincias a expresarse, entre otras cosas, respecto de la representación de las relaciones exteriores que Rosas ejercía desde 1831 y que recientemente había renunciado. Entre Ríos y Corrientes, Urquiza y Virasoro, aceptaron la renuncia de Rosas y la fractura de la Confederación queda definitivamente concretada.


Producida la declaración de guerra a Rosas, Juan Gregorio Pujol participa de la campaña militar del denominado Ejército Grande, o Ejército Libertador, que culmina en la batalla de Monte Caseros, acompañando al General Benjamín Virasoro en calidad de secretario. Queda a cargo del gobierno de nuestra provincia Don Domingo Latorre, quien había sido designado para ese efecto por la Legislatura.


Gobierno del Doctor Juan Gregorio Pujol. Durante la ausencia de Virasoro, de Pujol y de los demás participantes en la campaña del ejército grande, en nuestra provincia se producía una gran agitación que era previsible dada la renovación de las autoridades nacionales que perduraban desde hacía treinta años. Don Domingo Latorre si bien era un respetado vecino correntino caracterizado por su probidad y su prudencia, se vio desbordado por los acontecimientos. El propio Virasoro es depuesto de su cargo e igualmente el provisorio Latorre. Queda a cargo designado como gobernador por la Legislatura Don Luis Molina, quien al poco tiempo renuncia para poder finalmente elegirse a Juan Gregorio Pujol, quien asume el 28 de agosto de 1852, seis meses después de la caída de Rosas.


Podríamos definir a su gobierno como netamente progresista (del antiguo concepto del progreso). Laborioso, un gobierno de trabajo, fecundo en iniciativas comerciales, educativas y culturales. Contó con la colaboración del doctor Gregorio Valdez, quien fue su mano derecha y había sido un destacado ministro del gobierno del General Joaquín de Madariaga. Valdez, hombre de una inusual ilustración y de un acentuado patriotismo, había nacido en nuestra provincia y provenía de una tradicional familia correntina.


Juan Pujol al comienzo de su gobierno tuvo reservas y manifiestas reticencias contra Urquiza. Esta posición le valió el severo juicio de importantes historiadores como Ramón José Cárcano, quien criticó duramente a Pujol por su indefinición en su obra De Caseros al once de septiembre: “De carácter movible e impávido que al mismo tiempo que reiteraba su lealtad y decisión al vencedor de Caseros, pactaba con todos para derribarlo, y muestran al Gobernador de Corrientes, dominado por la vacilación y el temor, y entregado a una política de báscula. No hay ejemplo de duplicidad tan bien documentada en la historia nacional.” Exagera Cárcano, para quien evidentemente, Pujol no gozaba de sus simpatías. Algunos autores sostienen que en realidad la que no gozaba de las simpatías del cordobés Cárcano, era Corrientes más que Pujol. Entre Cárcano, quien después en 1931 llega a la presidencia de la Academia Nacional de la Historia, y nuestro historiador Manuel Florencio Mantilla, miembro de ella, se producen varios y polémicos desacuerdos sobre la interpretación de hechos históricos correntinos que podrían llenar un tomo entero. Pero eso es para otro comentario.




También es verdad que nuestros insuperables historiadores clásicos como Ángel Acuña, Manuel F. Mantilla y Federico Palma, también critican a Juan Pujol pero puntualmente por otro hecho histórico casi ignorado por la historiografía argentina.
Pujol propone a Urquiza, la creación de una República constituida por las provincias de Entre Ríos y Corrientes. Entre Ríos en ese momento se encontraba totalmente federalizada y la capital de la confederación/república era Paraná. Fue un proyecto que hoy se observa como descabellado y yo personalmente no me atrevería a afirmar cuales fueron los verdaderos motivos por los cuales Juan Pujol le propone a Urquiza este proyecto que recibe las críticas unánimes de nuestros autores locales y nacionales. Pero todos los hechos históricos son opinables, y finalmente este en particular no se lleva a cabo.


Refundación de Monte Caseros. El 2 de febrero de 1855, durante su segundo período de gobierno, Juan Pujol promulga la Ley que dispone la fundación de “un pueblo en la margen del río Uruguay, en el lugar llamado Paso de Higos”. Esta refundación se realiza en tierras de propiedad del ex gobernador Virasoro, resultando Monte Caseros capital del Departamento del mismo nombre de 2.750 Km2.


Este mismo nombre Paso de Higos es el utilizado en la Ley de 1829, durante la gobernación de Pedro Dionisio Cabral, donde se dispone la primera fundación de la actual ciudad de Monte Caseros. Pero el nombre de Monte Caseros recién aparece el 9 de marzo de 1858, cuando se crea un nuevo Departamento con esa denominación, que es el que perdura. Esta segunda intentona, se concreta en base a un trabajo de reconocimiento y mensura realizado sobre el terreno por el ingeniero Nicolás Grondona.


La Colonia de San Juan. Es sabido que una auténtica preocupación colonizadora animó a todos los hombres de la Confederación, la que inmediatamente después de Caseros se lleva a cabo de manera generalizada en todo el país. Nuestra provincia gobernada por Juan Pujol, realiza el primer contrato que cristalizó esa tendencia.


El 29 de enero de 1853, se firma este primer convenio entre Juan Pujol con el médico francés, el doctor Augusto Brougnes. En este intento vino de Francia, procedente de Burdeos, un contingente que forma hacia 1855 la Colonia Nueva Burdeos, según algunos autores; otros la mencionan como Colonia San Juan y otros como Colonia San Juan del Puerto de Santa Ana, que finalmente no prospera por falta de infraestructura que hiciese viable la posibilidad de radicación. Respecto a estas diferentes denominaciones, que yo sepa, se encuentra aún sin explicar de manera documentada. Para complicar el tema existe una Colonia Nueva Burdeos, que se radicó en el Chaco Paraguayo, por un convenio firmado en 1854 entre Carlos Antonio López y un armador de Burdeos llamado también Antonio López. Pero todo esto es tema para un comentario aparte.


Juan Pujol finaliza su primer período de gobierno en diciembre de 1853, la Legislatura reunida el 19 de ese mismo mes, reelige a Pujol para un nuevo período. Al finalizar su segundo período el 26 de agosto de 1855, inició sus sesiones la Convención Constituyente que debía dictar la nueva Constitución Provincial acorde a los preceptos de la flamante Constitución Nacional, la que fue sancionada el 12 de octubre de 1855 para ser jurada y entrar en vigencia el 26 de diciembre de 1856.


Nuestra nueva Constitución establecía la no reelección del gobernador, pero como comenzaba a regir desde 1857, Pujol pudo obtener su reelección por tercera vez, para un nuevo trienio.


En sus dos últimos períodos de gobierno se ocupó de organizar un partido político que le respondiera en sus proyectos provinciales. Este partido termina siendo el Partido Liberal, que a la postre es una de las dos fuerzas políticas de mayor vitalidad y vigencia de ese momento histórico de nuestra provincia.


Finalmente termina su tercer período de gobierno y lo sucede su ex ministro y partidario (Liberal), el canónigo Doctor José María Rolón en fecha 11 de diciembre de 1859.


Como ya lo mencionamos Juan Pujol fallece en Buenos Aires el 16 de agosto de 1861, siendo Ministro del Interior de la Confederación Argentina.

miércoles, 19 de enero de 2011

Serafín Altamirano

Por: Juan Abel Angélico
Si bien lo que publico a continuación no es de mi autoría, ni es la primera vez que se lo da a conocer, pienso que es un justo homenaje  a uno de los casereños ilustres y que muchos desconocen su existencia, principalmente los más jóvenes.
Serafin Altamirano, recibió un justo homenaje en la cámara de diputados de la nación en el año 2008, impulsado por el Dr Eduardo Galantini diputado nacional entonces y quien es el actual intendente de nuestra ciudad. El proyecto pueden encontrarlo en:
http://www1.hcdn.gov.ar/dependencias/ccultura/proyectos/OD/od430.pdf

 El siguiente texto fué extraido de: http://www.siemprechamame.com.ar/artistas-chamame/cerafin-altamirano.html
                Serafín Altamirano
Nacido en la localidad de Monte Caseros (Corrientes) el 9de febrero de 1916.
Serafín Altamirano es quizás un paradigma de lo que le sucede en nuestro ámbito a la figura de un Músico Popular. Podemos compaginar su vida y su obra musical gracias al trabajo de investigación de Clarita A. De Montangie y Susana Bernardi (ver ‘Bibliografía’) y a los valiosos datos otorgados por Juancito Guenaga, talentoso acordeonista de Curuzu Cuatiá (Corrientes).
Altamirano inicia la ejecución del acordeón diatónico de dos hileras de teclas muy joven y se integra de una manera muy natural en la animación de bailes’ campiriños’. En su tierra natal, en otras localidades de Corrientes, en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Poseía una maestría y dominio del instrumento musical que lo conduce a lograr composiciones de real valía.
Sus obras son grabadas por él mismo junto al conjunto de Ros amigo dilecto, que lo invita a dejar impresos varios temas con su famoso conjunto. Serafín se transforma en un indispensable animador de bailes rurales y con su arte deja una huella imperecedera en quienes lo conocieron y ejecutaron junto a él.
Dionisio Cambá Castillo, Juancito ‘el Peregrino’ (Ferraú), Carlos Alberto Castelán y su conjunto, Edgar Estigarribia y su conjunto, ‘Piloncho’ Montiel, Leonardo Gutiérrez, Mario Millán Medina, entre otros.
Portador de un ‘toque’ acordeonístico de sublime inspiración es creador de un estilo que lógicamente trasciende rápidamente y su evidente maestría es imitada por otros acordeonistas, que hallan una fórmula feliz para lograr un éxito y una fama que Altamirano, por su bohemia no llegó a disfrutar.
Producto de una marginación social y circunstancias penosas para su vida, no alcanza el reconocimiento de los grandes escenarios. Fallece el 5 de febrero de 1988, casi olvidado y sin recibir el homenaje que en vida debió traducirse en una vida digna a quién dejara una obra realmente sobresaliente.
Serafín Altamirano es solo un ejemplo de la indiferencia de una sociedad que no ampara a sus artistas. No rescata su obra. Mueren por la indiferencia y la pena. Otros acordeonistas también han sido parte de la misma historia.
Los temas grabados por Serafín Altamirano (acordeón) con el conjunto de Tarragó Ros son once en total: ‘Sununú, ‘Los Rémington Colí’, ‘Me Llaman el Tacurú’. ‘Allá en las Tolderías’ , ‘ Gua Pago Tacuarita’. ‘Puerto Monte Caseros’, ‘La Soltera’. ‘Demás y tema Zumba Lindo’. ‘La Cañada Mala’, ‘Tirador de Flecos’, ‘Paso Vallejos’

De:El Chamamé-Música Tradicional de Corrientes- Enrique Antonio Pinero-enero 1997




sábado, 11 de diciembre de 2010

La Voz del Sur y El Eco

Por: Roberto Antonio Lizarazu


Ahora que estamos en plena discusión de la Ley de Medios, parece oportuno comentar que Monte Caseros en las décadas del 40 y del 50 del siglo anterior, contaba con dos pèriódicos que se publicaban, valga la redundancia, periódicamente; y subsistían sin ningún tipo de subsidio ni cosa parecida.


Hay que considerar que nuestro pueblo contaba en ese momento con 15000 habitantes en su ejido urbano, y tenía dos periódicos. La Voz del Sur, cuyo director y propietario era Del Giorgio Tórrez y El Eco, cuyo director y propietario era Tito Pérez.


Desconozco cual será la proporción correcta en las sociedades modernas, de periódicos y la cantidad de habitantes para poder ser viable su existencia, pero siempre me llamó la atención que en nuestro pueblo, tan modesto en esa época, pudiera contar con dos prósperos diarios que permitían vivir, sin subsidio alguno, a dos familias montecasereñas.


Siempre me pregunto ¿Como harían para imprimir con los permanentes cortes de luz? ¿Tal vez las impresoras serían manuales? Sea como fuere La Voz del Sur y El Eco, llegaban religiosamente a casa y constituían una fuente permanente de noticias de nuestro pueblo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Esos ángeles de pueblo

Por: Juan Abel Angélico
Era uno de esos extraños personajes que como dice el tango La bicicleta blanca:”Nadie sabe, de dónde cuernos viene, jamás se le conoce a dónde diablos va”, uno de esos personajes, mezcla de extraños, tiernos y con algo de ángeles.
Siempre aparecía de pronto y también rápidamente se perdía de vista, lo que alimentaba nuestra fantasía de niños viéndolo algunos como un fantasma, si algunos hasta juraban que lo vieron de blanco como un ángel, para otros era papa Noel disfrazado que recorría las calles para ver si los niños se portaban bien, cuando la navidad estaba cerca.
Lo llamaban Faifer o tal vez se llamaba así, siempre estaba vestido con un raído traje oscuro, pañuelo bien doblado en su bolsillo, una flor en el ojal , sombrero de tangero y siempre que se cruzaba con una dama le regalaba un respetuoso piropo, de los de antes, que siempre las hacia sonreír.
Todavía , después de muchos años sigo pensando que el como  muchos otros personajes de los pueblos son ángeles enviados por Dios para dejarnos alguna enseñanza que cuando niños no sabemos interpretarla y actuamos como lo describe la canción “La bicicleta blanca” de Astor Piazolla y Horacio Ferrer.

“Mi viejo Flaco Nuestro que andabas en la Tierra: ¿Cómo te olvidaste que no somos ángeles sino hombres y mujeres? ...”

jueves, 2 de diciembre de 2010

Soy ex alumno del Colegio Nacional de Monte Caseros

Por: Roberto Antonio Lizarazu


El 15 de marzo de 1949 comienza a funcionar el Colegio Nacional de Monte Caseros. El Colegio no tenía edificio propio y comenzó sus tareas en el primer piso de la Escuela del Centenario, comúnmente denominada Escuela Nº 88.


Ahí hice el primer año del secundario en 1952. Mis amigos de la misma división fueron: Alberto Gogorza (Chichura), el flaco Brero (el hermano menor de los Brero), Miguel Antonini, Bebé Raimbault, Digna del Carmen Pucheta, Rosalía Stupinicki, Olga C. Stupinicki, Lidia Elena Villafañe, Clementina Miño, Rosa Issler, Enrique M. Varela, Sergio Escobar, Martha René Díaz, Nora Silva, Karina Raquel Díaz, y de años superiores: Héctor Legal, Poldy Bird, el Negro Centurión, Raquel S. Segura y Ana Stupiniki.


Por supuesto los nombrados son los que firmaron el álbum de fin de año. Al resto les pido disculpas por no memorizar sus nombres y apellidos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Siguen los incendios

Por: Roberto Antonio Lizarazu


La vereda impar de la calle Alvear, podría denominarse: La vereda de los incendios casereños.


Yo viví pocos años en Monte Caseros. Desde mi nacimiento hasta los trece años. Pero en ese período los dos incendios que ocurrieron, a los de la Gomería de Acevedo y la Cigarrería de Goya, se le debe agregar el incendio de la casa y el negocio de relojería y joyería de Samuel Sistolisky, que había ocurrido un par de años antes de mi nacimiento.


Nací en La Querencia, un almacén de ramos generales ubicado en la esquina noreste de Alvear y España. Pero previamente a que se pudiese comenzar a funcionar La Querencia, hubo que efectuar importantes refacciones, algunas de elllas directamente hacerlas a nuevo, debido a que el edificio había sufrido un incendio de proporciones en el comercio y la vivienda de la familia de Samuel Sistolisky, un antiguo vecinoy comerciante de nuestro pueblo. Este incendio ocurrió en el invierno de 1937.


Estos tres incendios ocurrieron en la vereda impar de la calle Alvear, entre 1937 y 1948.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mensajero

 Por: Juan Abel Angélico
De pronto a la madrugada me despierta una voz, con un tono que dejaba adivinar, algo de miedo o timidez., seguramente por que en algunas casas no eran bien recibidos a esas horas. -mensajerooo!!, escucho que se levanta mi padre a firmar el telegrama de servicio. Era el mensajero del ferrocarril que le traía el aviso que debía presentarse para salir a trabajar.
Siento que se levantaba mi madre, a prepararle algo de comer para las largas horas de viaje que seguramente debía emprender. Sentía ese aroma a milanesas las que antes se hacían en nuestras casas y ahora se compran echas, y luego las picaba en trozos pequeños por que seguramente para papá era mas fácil comerlas de esta forma mientras conducía el tren. Luego le alistaba la bolsa de cuero, donde llevaba una pequeña vianda con las milanesas y algunas rodajas de pan, también un pequeño recipiente de aluminio con tapa con la yerba para el mate y una libreta para anotar lo referente al viaje para hacer el informe en su destino.
Mientras tanto el prepara su valija de cuero, las que ahora no se consiguen mas, ponía sus ropas siempre impecables, su equipo de afeitarse del cual todavía recuerdo el perfume de su loción.
Por ultimo se despedía de nosotros con un beso, y se iba siempre, contento rumbo a la estación a la que acostumbraba llegar mucho rato antes de la hora debida.
Luego de algunos días, regresaba,
- que nos trajiste? le decíamos después de darle un beso, y sacaba de su bolsa de cuero negra una bolsita de papel madera con las tan esperadas golosinas, siempre nos traía alfajores, caramelos, chocolatines o galletitas. Costumbre que siempre tubo hasta cuando yo adulto ya, volvía de visitas a la casa de mis padres.
Recuerdo también, cuando le venían a visitar sus primos también maquinistas del ferrocarril, de Concordia Entre Ríos, a los que nosotros llamábamos “Tío Vicente” y “Tío Cotogno” los dos muy queridos por nosotros, y esas interminables charlas sobre el ferrocarril que mantenían con mi padre.
Uno de las cosas que siempre tengo presente era cuando tenia que ir a trabajar en medio de una tormenta, caminando varias cuadras.
-Pobre, te vas a mojar mira como llueve-, le decía mama.
– Pobre seria si no tuviese trabajo-. Respondía el
Me crié en Monte Caseros, fue un pueblo ferroviario, era habitual escuchar el silbato de las locomotoras, o cuando el viento lo permitía, sentir el olor de las locomotoras a vapor. Era habitual ver en las calles el trajinar apurado de guardas y maquinistas que con su equipaje y uniformes se iban o volvían de su trabajo, también los operarios de los talleres y los empleados de las oficinas que eran cientos.
Lamentablemente todo eso se perdió, muchas familias quedaron en la calle, después de las privatizaciones.
Con este humilde trabajo pretendo recordar a todos los empleados del ferrocarril de mi pueblo los que quedaron sin trabajo y en especial a mi viejo a quien, cuando regreso a Monte Caseros, espero verlo todavía llegar a mi casa con su bolsa de cuero, su valija trayendo en cada viaje su equipaje de ejemplo y cariño que nos dejo a sus hijos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Mi último verano en Monte Caseros. Cuando me fui de mi pueblo…


 Por Juan Abel Angélico
Recuerdo que era una típica siesta del verano de 1978, mi madre me preparaba con tristeza los bolsos, acomodando con cuidado las ropas prolijamente planchadas y luego llenaba una bolsita con algo para comer en el viaje, mientras me hacia miles de recomendaciones las que si hubiese sido posible llevarlas necesitaría varios bolsos mas. Mis hermanos no se… por ahí andaban, mirando los preparativos, uno era pequeño, Fabián, y Sergio solo tenia casi tres años menos que yo.
Cuando salí de casa, todavía no me daba cuenta, pero quedaban atrás, junto con mis padres y hermanos, mi infancia, las tardes de cine, los paseos en bicicleta, las tardes sentados en la vereda tomando mate, disfrutando de ese hermoso clima que nos regala un aire fresco a la tardecita, el olor de flores de sus jardines, la gente buena de allí, quedaban 17 años de mi vida
Mi  padre me llevo en su Fiat 600  al lugar donde debía subir a un camión, que transportaba naranjas a Buenos Aires, el que me llevaría a la gran ciudad, donde comenzaría mis estudios universitarios.
De ese momento quedo en mi memoria los ojos húmedos de papa, y cuando el camión ya marchaba, el me regalo su reloj el que para el era una herramienta imprescindible en el trabajo, ya que el fue maquinista del ferrocarril.
A medida que el camión me alejaba de Monte Caseros, yo en ese momento no sabía pero,  también me alejaba inexorablemente de parte de mí, y que  nunca más seria igual para, mi familia ni para mí.
Después vinieron mis estudios universitarios, mas tarde el trabajo y los hijos pero yo volví muchas veces a casa pero… siempre como visita y en forma cada vez más espaciada.
 La etapa de estudiante fue dura  para mí, no tanto por mis obligaciones de estudiante sino por el desarraigo que significa estar lejos de el pueblo y la familia también, significo por ejemplo no ver crecer a mi  hermano , ni a mi hermana mas chicos.
Cada  vez que llego a la Terminal de colectivos de Monte Caseros, camino despacio las cuadras que me separan a la casa de mama, disfrutando del aire, de los olores de las flores, de la gente que pasa y te saluda, de el silencio y la tranquilidad característicos, en resumen disfrutando de mi pueblo.
Pasaron 30 años y aun me duele la tristeza de mis padres y hermanos cuando partí en búsqueda de un porvenir,  ahora como padre los entiendo cada vez más.
Monte Caseros es un hermoso pueblo en el sur de corrientes, con calles anchas, donde las rejas en la ventana solo son decorativas y la gente acostumbra a sentarse a tomar mate en las veredas, un pueblo de gente trabajadora y buena.
Y allí esta mi viejita,  siempre esperando verme,  a la que cuando extraño   cierro los ojos y me imagino sentado tomando mate en la vereda con ella, charlando contándole cosas de mi familia
 Mi pueblo no se merece que año a año muchos jóvenes tengan que partir, como yo, para buscar un porvenir, por que allí es poco lo que hay.
Con el permiso de los lectores me voy a tomar un pequeño párrafo para agradecer a mis padres el gran sacrificio que hicieron para que yo sea lo que soy, y a mis hermanos Sergio (estas leyendo esto desde el cielo junto con papa? )Fabián y Soraya por ser eso justamente… mis hermanos y  a  mis hijos por quererme.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Incendio en la Cigarrería de Goya

Por: Roberto Antonio Lizarazu



Siguen los incendios. Al año siguiente en 1948, se incendió la Cigarrería de Goya.

En la intersección de Alvear al 1100 con Santa Fé, actualmente El Maestro, en la esquina noroeste, existía una casa comercial de venta de cigarros y cigarrillos llamada por los vecinos "La Cigarrería de Goya". Esta cigarrería quedaba en la esquina sobre la calle Alvear, y era lindante con la casa de la familia Casciani. Tanto Pilo como Bocha Casciani eran amigos de visita diaria.


Una noche, a las 9 o 10 horas, por causas que se atribuyeron a un corto circuito producido por los ya comentados cables de electricidad que estaban a la vista y sin defensa alguna, estalló un incendio en la gigarrería. Yo ya tenía un año más que en el anterior incendio y mi comportamiento fue diferente por que ya tenía experiencia en esos menesteres. Con mi padre ayudamos a sacar muebles y enseres de la casa particular de la familia Goya por un portón que había al costado de la casa, sobre la calle Santa Fé; y que se depositaban en plena calle.


Además pude observar como sobre la calle Alvear, lindando con la casa de los Casciani, dos personas que utilizando hachas, levantaban las chapas del techo de los Casciani, que como eran vecinos tenían medianera en común y peligraba que el fuego se extendiera a esa casa. Tiraban las chapas a la vereda haciendo un ruido que yo consideraba tremendo y anadiendo dramatismo a toda la inusual escena. Gracias a Dios en este siniestro no hubo que lamentar pérdidas humanas.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Incendio en la Gomería de Acevedo

Por: Roberto Antonio Lizarazu

En el invierno del año 1947, en la intersección de Alvear al 1100 y Santa Fé, actualmente El Maestro, en la esquina noreste existía una gomería, con un taller de reparación de autos y en la línea del veredón y la calle un surtidor de nafta con su correspondiente depósito de combustible.

Un buen día, en las primeras horas de la mañana y debido al estallido de un compresor que servía para el llenado de los neumáticos, toda la esquina, incluída la casa particular de la familia Acevedo, que estaba anexa a la gomería, se convirtió en un terrible incendio.

Nosostros que vivíamos en la casa de al lado, sobre la calle Alvear, fuimos desalojados de apuro, y yo fuí a parar a medio vestir, por que estaba durmiendo y me levantaron a los gritos, a la casa de la familia de Don José Sánchez que estaba ubicada en la vereda de enfrente. Me ubicaron en un banquito de material que había detrás de un cerco de alambre en lo que era un patio al costado de la casa de los Sánchez.

Estaba cubierto con una frazada y durante largo tiempo me convertí en un espectador privilegiado del incendio. Algunos corrían de un lado para el otro con baldes de agua, otros miraban paralizados el dantesco espectáculo, otros daban órdenes e indicaciones que yo no entendía, hasta que pasado un par de horas y dominado el siniestro, me fueron a buscar y pude regresar a casa.

Hasta hoy, cuando huelo el aroma característico de diversos materiales quemados, me recuerda ese especial día. Uno de los hermanos menores de los Acevedo, por las quemaduras recibidas falleció al poco tiempo del siniestro. No fue el único incendio de proporciones que se produjo en esa época. En la esquina de enfrente a los dos años ocurrió otro, que ya comentaremos.

lunes, 25 de octubre de 2010

Los cortes de luz en Monte caseros


Por: Roberto Antonio Lizarazu


Los cortes de luz durante las décadas del 40 y del 50 del siglo pasado, constituían un tema recurrente de preocupación de los vecinos y ocurrían casi diariamente. En ocasiones los apagones duraban varios días enteros.


Como yo concurría a la escuela Nº 32 en el turno tarde, hubiera o no energía eléctrica, no afectaba para nada el dictado de las clases. En mi caso particular lo que más me molestaba era la imposibilidad de ir al Cine.


La usina era privada, de la familia Balbi y comenzó su precario suministro en 1929. Este inicio de la usina coincidió y formó parte de los festejos del primer centenario de la promulgación de la Ley 239, que disponía la fundación de un poblado en el Paso de Higos.


Recuerdo que como la gran mayoría de la edificación de las propiedades eran anteriores a 1929, las paredes y los techos lucían en mi época infantil, a la vista un entramado de cables que iban y venían por las distintas habitaciones de las casas. Todo estaba a la vista y constituía un peligro a plazo fijo. Ese peligro se puso en evidencia cuando algunas priopiedades se incendiaron.


Sobre este tema de los incendios y otros siniestros, comentaré la semana que viene.

jueves, 14 de octubre de 2010

La muerte de Juan Ramón Vidal y Monte Caseros


Por: Roberto Antonio Lizarazu


Juan Ramón Vidal, llamado el caraí-guazú del Taragüí, fallece el 4 de septiembre de 1940 en Buenos Aires. En ese momento era senador nacional por Corrientes. Sus restos son velados en el Senado de la Nación y luego trasladados en tren hasta Corrientes capital para su inhumación.


La primera parada que hace el tren cuando llega a nuestra provincia, es en Monte Caseros. El vagón que trasladaba el féretro es abierto para que sea observado por los vecinos que se habían reunído en la Estación y se realice el homenaje de sus partidarios: Los autonomistas.


La mayoría de los paisanos llegaron montados con sus mejores prendas, de rigurosa boina y poncho colorado, igualmente que las cocardas de sus caballos. Ese día la Estación de Monte Caseros fue totalmente colorada.


Eduardo Baeza, el dueño del primer cine de Monte Caseros y autonomista declarado y confeso, es uno de los oradores que homenajea y despide al caraí-guazú de nuestra provincia con un encendido discurso, que mereció vivas y sapukái generalizados en homenaje al fallecido.


Por supuesto que el suscripto no fue testigo de este hecho, por que tenía un solo año de edad, pero me acuerdo perfectamente que esta narración la escuché decenas de veces en mi infancia. Esto ocurrió en nuestro pueblo el 7 de septiembre de 1940.

lunes, 11 de octubre de 2010

La muerte del Gato Moro en Monte Caseros


Por: Roberto Antonio Lizarazu


El Gato Moro es muerto en Monte Caseros por la policía montecasereña el 7 de octubre de 1889.


Si Eduardo Gutiérrez hubiese conocido las andanzas del Gato Moro, seguramente formaría parte de su obra, conjuntamente entre otras, a Juan Moreira, Hormiga Negra y el Tigre del Quequén.


Por favor no confundir con el Gato Moro de Santa Tecla, que era uno de los seudónimos del exquisito Ernesto Ezquer Zelaya, literato de primera si los hay y dueño de la estancia Santa Tecla en Ituzaingó. Error que no me lo perdonaría mi hermano mayor Carlos Antonio, ferviente admirador de la obra de Don Ernesto Ezquer Zelaya.


El Gato Moro era el nombre de guerra de Alberto Zárate, correntino de nacimiento y quien fuera un legendario bandolero con área de influencia de sus correrías en ambas márgenes del Río Uruguay, la Mesopotamia y el Paraguay. No es este el lugar ni la ocasión para detallar sus actividades delictivas, pero por circunstancias de la vida, es muerto en Monte Caseros por guardias de la policía montecasereña.


A principios de octubre de 1889, siendo Don Oscar Domínguez el Jefe Político de Monte Caseros (El Jefe Político era el representante del Gobernador de la Provincia. En este caso el Gobernador era Juan Ramón Vidal ) y Don Eduardo Mouzo, era el Presidente Municipal de Monte Caseros electo por los vecinos, ambos son avisados que el Gato Moro cruzó el Uruguay desde Santa Rosa en una chalupa, acompañado de gente armada llegando al arroyo Mangangá.


Domínguez que en su carácter de Jefe Político además tenía su cargo la policía, envía una partida al mando del Alférez Ballejo (1) (montecasereño él , al que el pueblo le debe por lo menos el nombre de una calle) y se enfrentan con el Gato Moro y tres de sus compinches de fechorías. Estos últimos huyen y el Gato Moro se enfrenta solo a la partida y muere pronunciando sus ultimas palabras "Solo muerto me han de llevar. Un Gaucho como yo no se rinde a la policía".


La trágica muerte del Gato Moro en Monte Caseros y sus particulares circunstancias, tienen tanta repercusión que la noticia fue publicada con lujos de detalles en Buenos Aires, en el periódico "El Diario" (2) el día 9 de octubre de 1889, apenas dos días después de sucedido el hecho. Además mereció un extenso capítulo de Alfredo Ebelot en su libro "La Pampa".


También Clarín recordó en su edición del 7 de octubre de 1996, en su sección Sociedad, página 66, el mismo suceso que nos ocupa, en una noticia titulada "Esto pasó un 7 de octubre".


(1) En 1950, había en Monte Caseros un par de familias Vallejo, pero Ballejo con b larga no. En los documentos que pude observar, efectivamente se registra Ballejo, apellido español que existe con v corta y con b larga.
(2) No confundir con "EL Diario" de Paraná (ER) que comienza sus publicaciones en 1914.

lunes, 4 de octubre de 2010

El barrio de mi infancia en Monte Caseros


Por : Juan Abel Angelico
Le decíamos “el caballito” a la moneda de 10 pesos por que tenia en el reverso la figura de San Martín montado en su famoso caballo. Con esa moneda todos los días iba a comprar pan  “de pico “ en el almacén de “Sosita”  que estaba a dos cuadras de mi casa. Era  un local como los de esa época en  los que se conseguía de todo, desde kerosén para el calentador hasta funcionaba como una especie de bar donde algunos hombres tomaban algunas medidas de ginebra Bols y después continuaban su camino. En esa época todo se compraba  suelto desde galletitas las que venían en grandes latas cuadradas con una ventanita redonda de vidrio, pasando por azúcar fideo y arroz. Esto se envolvía en  trozos de papel los que hábilmente el almacenero los cerraba con unos clásicos pliegues. Los mandados se hacían con unas bolsas que venían para tal fin por que no se conocían las bolsas de plástico como las de ahora.
Cruzando la calle del almacén estaba  Don Meza el zapatero  donde llevaba  a reparar nuestros calzados, que quedaba enfrente de los de Sosita, el tenia el taller en una pequeña piecita de su propia casa. Todavía recuerdo los olores de cuero y tintura para los zapatos.
Otros personajes reconocidos del barrio eran: Don Raviol,  el taxista, Romero el Tornero y Don Mandarino el radioaficionado  (LU7LFA)  , con sus extraños equipos y grandes antenas de alambre, también los  hermanos Meza que eran chapistas y mecánicos, a dos cuadras vivía mi abuela y al lado la carpintería de mi tío Alfredo.
En el barrio tenia algunos amigos, de los cuales voy a recordar a los que considero los mejores  aunque hace años no los veo, ellos eran los “Mendoza” Juan y Lito con los que cambiábamos revistas y nos pasábamos horas charlando.
También estaban los “Repeto” unos chicos mayores que yo, quienes siempre me maravillaban con los aeromodelos de madera balsa que construían y hacían volar.
Las calles de mi barrio eran tranquilas y sin ningún peligro, donde se podía soñar con manejar un formula 1 o pilotear una avión simplemente andando en bicicleta, donde por esas calles mi hermano y yo pasábamos horas enteras jugando a la pelota o remontando barriletes.
La foto solo es ilustrativa.

UN ABRAZO A MI CIUDAD

A medida que pasan los años, nuestros recuerdos de la infancia se vuelven mas añorados, tal vez por que para muchos es la etapa mas hermosa de la vida. Nuestra amiga Cristina Isabel Gogorza nos regalo alguno de sus recuerdos, los que comparto con ustedes.

Hola  Juan estoy otra vez contando algo Al leer el blog de Crónicas Cacereñas,me llega un gran recuerdo cuando éramos chicos en las noches de verano salíamos a jugar a las escondidas ;los vaqueros ; mancha envenenada ; cuando el tanque de agua frente a mi casa todavía no era toda la manzana y las luces de la calle era como una lamparita de linterna éramos dueños de la calle y hasta el baldío que comento otro juego era el bando que se trataba de una pelota de trapo que nos tirabamos entre un bando y  otro se armaban lindos líos nadie quería perder ajajá. Entre los chicos estaban Mari Quiroz, mi hermana y yo, Susana Sella y sus hermanos, a veces Nilda Mesa, los hermanos Tello habían también de apellidos Fleitas; bueno hay algunos nombres mas que  en este momento no recuerdo de todos los Chicos del puerto éramos muchos .Luego contare otras anécdotas de nuestra época por que creo que a  los mas chicos les va a interesar nuestras vivencias cariños a todos mis viejos amigos con los compartí tantas cosa bellas