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lunes, 9 de abril de 2012

El porqué del nombre de la calle Bergamini

 Por Juan Abel Angélico

El 9 de Enero de 1934, el Presidente de la nación Argentina General Agustín P Justo se reunía en la ciudad de Paso de los Libres con su par de Brasil  Don Getulio Vargas.  Luego de inaugurar un monolito en ambas orillas del Rio Uruguay, que recordaría la decisión tomada en ese día, de construir el puente que uniría Paso de los Libres y Uruguayana, a las 17,15 horas despega la comitiva presidencial del aeropuerto de la ciudad de Paso de los Libres (Corrientes), uno de los integrantes de la misma era el Sr Eduardo Justo, hijo del presidente.
El dispositivo aéreo estaba compuesto por un Lockheed B12 de la Fuerza Aérea del Ejército escoltado por  tres Curtiss Hawk III y un Lockheed MMI de la Aviación Naval también escoltado por otros tres Curtiss Hawk III .
El Lockheed B12 era tripulado entre otros por el Presidente Justo quien junto a los aviones de escolta llegaron, luego de dos horas y media de vuelo  y superar un tremendo temporal a la base aérea “El Palomar”.
El Lockheed MMI nunca llego a destino, fue encontrado al día siguiente, totalmente destruido y sin sobrevivientes,  en la confluencia de loa arroyos Itacumbú y zanja (o zona)  honda en las inmediaciones de la localidad de Tomas Gomensoro , cerca de  Bella Unión en la república oriental del Uruguay.
Perdieron la vida en ese accidente:
Teniente Coronel José F Bergamini, Jefe del Regimiento Aéreo Nro 1 (Piloto)
Mayor Víctor V. Vergani, Jefe de Grupo 1 de Observación (Copiloto)
Sargento Primero Victorio Ángel Leveratto (Mecánico)
Sargento Primero Rosa León Castillo (Radio telegrafista)
Coronel Abraham Schweizer, Jefe de la Casa Militar
Teniente Coronel Firmo Horacio Posadas, Edecán Militar
Teniente Coronel Antonio Berardo, Jefe del Regimiento 1 de Artillería
Teniente de Navío Juan Oreschink, Ayudante del Ministro de Marina
Señor Eduardo F. Justo, aviador civil e hijo menor del Presidente de la Nación 

Los restos de las víctimas fueron trasladados hacia Monte Caseros, donde se les rindió un homenaje en la municipalidad local y luego fueron trasladados a la ciudad de Buenos Aires por vía aérea, escoltados por aviones del Uruguay y Argentina.
Los militares uruguayos dieron muestra de una inmensa solidaridad,  no solo en la búsqueda del avión siniestrado, también en el traslado de los restos de los fallecidos. El Ataúd de Bergamini fue  cubierto por el pabellón de ceremonias de la Escuela de Aviación Militar uruguaya, la que semanas más tarde fue devuelta en propias manos mediante una ceremonia imponente en  Montevideo.
El Teniente Coronel Bergamini, se destacó en el ambiente aeronáutico por algunas hazañas tal como  en 1926 recorrer 4300 kilómetros en treinta y dos horas, cubriendo catorce provincias , llegando a Asunción del Paraguay como destino.
El pueblo de  Monte Caseros, quedo muy conmovido por esa tragedia ocurrida a pocos kilómetros, como homenaje a este militar, se le impuso su nombre a una de las  calles del pueblo.
A unos kilómetros del lugar del accidente el gobierno uruguayo donó al argentino una hectárea de tierra para levantar un monolito conmemorativo.


N de A: Algunos casereños afirman que le Teniente Coronel  Bergamini era nacido en monte Caseros, no encontre constancia de ello.


Bibliografía : http://fdra.blogspot.com.ar/2011/03/historia-argentina-la-tragedia-del-b12.html

miércoles, 19 de enero de 2011

Serafín Altamirano

Por: Juan Abel Angélico
Si bien lo que publico a continuación no es de mi autoría, ni es la primera vez que se lo da a conocer, pienso que es un justo homenaje  a uno de los casereños ilustres y que muchos desconocen su existencia, principalmente los más jóvenes.
Serafin Altamirano, recibió un justo homenaje en la cámara de diputados de la nación en el año 2008, impulsado por el Dr Eduardo Galantini diputado nacional entonces y quien es el actual intendente de nuestra ciudad. El proyecto pueden encontrarlo en:
http://www1.hcdn.gov.ar/dependencias/ccultura/proyectos/OD/od430.pdf

 El siguiente texto fué extraido de: http://www.siemprechamame.com.ar/artistas-chamame/cerafin-altamirano.html
                Serafín Altamirano
Nacido en la localidad de Monte Caseros (Corrientes) el 9de febrero de 1916.
Serafín Altamirano es quizás un paradigma de lo que le sucede en nuestro ámbito a la figura de un Músico Popular. Podemos compaginar su vida y su obra musical gracias al trabajo de investigación de Clarita A. De Montangie y Susana Bernardi (ver ‘Bibliografía’) y a los valiosos datos otorgados por Juancito Guenaga, talentoso acordeonista de Curuzu Cuatiá (Corrientes).
Altamirano inicia la ejecución del acordeón diatónico de dos hileras de teclas muy joven y se integra de una manera muy natural en la animación de bailes’ campiriños’. En su tierra natal, en otras localidades de Corrientes, en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Poseía una maestría y dominio del instrumento musical que lo conduce a lograr composiciones de real valía.
Sus obras son grabadas por él mismo junto al conjunto de Ros amigo dilecto, que lo invita a dejar impresos varios temas con su famoso conjunto. Serafín se transforma en un indispensable animador de bailes rurales y con su arte deja una huella imperecedera en quienes lo conocieron y ejecutaron junto a él.
Dionisio Cambá Castillo, Juancito ‘el Peregrino’ (Ferraú), Carlos Alberto Castelán y su conjunto, Edgar Estigarribia y su conjunto, ‘Piloncho’ Montiel, Leonardo Gutiérrez, Mario Millán Medina, entre otros.
Portador de un ‘toque’ acordeonístico de sublime inspiración es creador de un estilo que lógicamente trasciende rápidamente y su evidente maestría es imitada por otros acordeonistas, que hallan una fórmula feliz para lograr un éxito y una fama que Altamirano, por su bohemia no llegó a disfrutar.
Producto de una marginación social y circunstancias penosas para su vida, no alcanza el reconocimiento de los grandes escenarios. Fallece el 5 de febrero de 1988, casi olvidado y sin recibir el homenaje que en vida debió traducirse en una vida digna a quién dejara una obra realmente sobresaliente.
Serafín Altamirano es solo un ejemplo de la indiferencia de una sociedad que no ampara a sus artistas. No rescata su obra. Mueren por la indiferencia y la pena. Otros acordeonistas también han sido parte de la misma historia.
Los temas grabados por Serafín Altamirano (acordeón) con el conjunto de Tarragó Ros son once en total: ‘Sununú, ‘Los Rémington Colí’, ‘Me Llaman el Tacurú’. ‘Allá en las Tolderías’ , ‘ Gua Pago Tacuarita’. ‘Puerto Monte Caseros’, ‘La Soltera’. ‘Demás y tema Zumba Lindo’. ‘La Cañada Mala’, ‘Tirador de Flecos’, ‘Paso Vallejos’

De:El Chamamé-Música Tradicional de Corrientes- Enrique Antonio Pinero-enero 1997




sábado, 11 de diciembre de 2010

La Voz del Sur y El Eco

Por: Roberto Antonio Lizarazu


Ahora que estamos en plena discusión de la Ley de Medios, parece oportuno comentar que Monte Caseros en las décadas del 40 y del 50 del siglo anterior, contaba con dos pèriódicos que se publicaban, valga la redundancia, periódicamente; y subsistían sin ningún tipo de subsidio ni cosa parecida.


Hay que considerar que nuestro pueblo contaba en ese momento con 15000 habitantes en su ejido urbano, y tenía dos periódicos. La Voz del Sur, cuyo director y propietario era Del Giorgio Tórrez y El Eco, cuyo director y propietario era Tito Pérez.


Desconozco cual será la proporción correcta en las sociedades modernas, de periódicos y la cantidad de habitantes para poder ser viable su existencia, pero siempre me llamó la atención que en nuestro pueblo, tan modesto en esa época, pudiera contar con dos prósperos diarios que permitían vivir, sin subsidio alguno, a dos familias montecasereñas.


Siempre me pregunto ¿Como harían para imprimir con los permanentes cortes de luz? ¿Tal vez las impresoras serían manuales? Sea como fuere La Voz del Sur y El Eco, llegaban religiosamente a casa y constituían una fuente permanente de noticias de nuestro pueblo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Esos ángeles de pueblo

Por: Juan Abel Angélico
Era uno de esos extraños personajes que como dice el tango La bicicleta blanca:”Nadie sabe, de dónde cuernos viene, jamás se le conoce a dónde diablos va”, uno de esos personajes, mezcla de extraños, tiernos y con algo de ángeles.
Siempre aparecía de pronto y también rápidamente se perdía de vista, lo que alimentaba nuestra fantasía de niños viéndolo algunos como un fantasma, si algunos hasta juraban que lo vieron de blanco como un ángel, para otros era papa Noel disfrazado que recorría las calles para ver si los niños se portaban bien, cuando la navidad estaba cerca.
Lo llamaban Faifer o tal vez se llamaba así, siempre estaba vestido con un raído traje oscuro, pañuelo bien doblado en su bolsillo, una flor en el ojal , sombrero de tangero y siempre que se cruzaba con una dama le regalaba un respetuoso piropo, de los de antes, que siempre las hacia sonreír.
Todavía , después de muchos años sigo pensando que el como  muchos otros personajes de los pueblos son ángeles enviados por Dios para dejarnos alguna enseñanza que cuando niños no sabemos interpretarla y actuamos como lo describe la canción “La bicicleta blanca” de Astor Piazolla y Horacio Ferrer.

“Mi viejo Flaco Nuestro que andabas en la Tierra: ¿Cómo te olvidaste que no somos ángeles sino hombres y mujeres? ...”

lunes, 18 de octubre de 2010

La Heladería de Pililo

Por: Roberto Antonio Lizarazu


En las décadas del 40 y del 50, funcionaba en la calle Colón en la vereda par entre el 1000 y el 1100, la ""Heladería de Pililo". Lugar de reunión obligada de las noches de verano, donde después de la cena, las familias se reunían en las mesas colocadas en el veredón de la heladería a saborear los helados, que para mí, fueron los más sabrosos de mi vida.


Durante el día se especulaba, si habría luz o si no habría luz, para ver si a la noche se podía ir al Cine o a lo de Pililo. La noche perfecta resultaba cuando se podía hacer doblete. Cine y helado.


Como todo el servicio de la heladería era al aire libre, (incluso en noches de verano yo concurrí al Cine de Gorbeña a ver películas que se proyectaban con las sillas ubicadas al aire libre en la cancha de pelota que estaba a metros del Cine) su consumo no era nada fácil.


Un espectáculo aparte resultaba la competencia de defender el helado de los bichitos de luz y de otros insectos nocturnos voladores, como los taca taca, que realmente eran verdaderos kamikaze.


Los manotazos defensivos lanzados al aire eran parte del sabor especial de esos inolvidables helados casereños. Reitero los más sabrosos de mi vida.

lunes, 11 de octubre de 2010

La muerte del Gato Moro en Monte Caseros


Por: Roberto Antonio Lizarazu


El Gato Moro es muerto en Monte Caseros por la policía montecasereña el 7 de octubre de 1889.


Si Eduardo Gutiérrez hubiese conocido las andanzas del Gato Moro, seguramente formaría parte de su obra, conjuntamente entre otras, a Juan Moreira, Hormiga Negra y el Tigre del Quequén.


Por favor no confundir con el Gato Moro de Santa Tecla, que era uno de los seudónimos del exquisito Ernesto Ezquer Zelaya, literato de primera si los hay y dueño de la estancia Santa Tecla en Ituzaingó. Error que no me lo perdonaría mi hermano mayor Carlos Antonio, ferviente admirador de la obra de Don Ernesto Ezquer Zelaya.


El Gato Moro era el nombre de guerra de Alberto Zárate, correntino de nacimiento y quien fuera un legendario bandolero con área de influencia de sus correrías en ambas márgenes del Río Uruguay, la Mesopotamia y el Paraguay. No es este el lugar ni la ocasión para detallar sus actividades delictivas, pero por circunstancias de la vida, es muerto en Monte Caseros por guardias de la policía montecasereña.


A principios de octubre de 1889, siendo Don Oscar Domínguez el Jefe Político de Monte Caseros (El Jefe Político era el representante del Gobernador de la Provincia. En este caso el Gobernador era Juan Ramón Vidal ) y Don Eduardo Mouzo, era el Presidente Municipal de Monte Caseros electo por los vecinos, ambos son avisados que el Gato Moro cruzó el Uruguay desde Santa Rosa en una chalupa, acompañado de gente armada llegando al arroyo Mangangá.


Domínguez que en su carácter de Jefe Político además tenía su cargo la policía, envía una partida al mando del Alférez Ballejo (1) (montecasereño él , al que el pueblo le debe por lo menos el nombre de una calle) y se enfrentan con el Gato Moro y tres de sus compinches de fechorías. Estos últimos huyen y el Gato Moro se enfrenta solo a la partida y muere pronunciando sus ultimas palabras "Solo muerto me han de llevar. Un Gaucho como yo no se rinde a la policía".


La trágica muerte del Gato Moro en Monte Caseros y sus particulares circunstancias, tienen tanta repercusión que la noticia fue publicada con lujos de detalles en Buenos Aires, en el periódico "El Diario" (2) el día 9 de octubre de 1889, apenas dos días después de sucedido el hecho. Además mereció un extenso capítulo de Alfredo Ebelot en su libro "La Pampa".


También Clarín recordó en su edición del 7 de octubre de 1996, en su sección Sociedad, página 66, el mismo suceso que nos ocupa, en una noticia titulada "Esto pasó un 7 de octubre".


(1) En 1950, había en Monte Caseros un par de familias Vallejo, pero Ballejo con b larga no. En los documentos que pude observar, efectivamente se registra Ballejo, apellido español que existe con v corta y con b larga.
(2) No confundir con "EL Diario" de Paraná (ER) que comienza sus publicaciones en 1914.

lunes, 4 de octubre de 2010

El barrio de mi infancia en Monte Caseros


Por : Juan Abel Angelico
Le decíamos “el caballito” a la moneda de 10 pesos por que tenia en el reverso la figura de San Martín montado en su famoso caballo. Con esa moneda todos los días iba a comprar pan  “de pico “ en el almacén de “Sosita”  que estaba a dos cuadras de mi casa. Era  un local como los de esa época en  los que se conseguía de todo, desde kerosén para el calentador hasta funcionaba como una especie de bar donde algunos hombres tomaban algunas medidas de ginebra Bols y después continuaban su camino. En esa época todo se compraba  suelto desde galletitas las que venían en grandes latas cuadradas con una ventanita redonda de vidrio, pasando por azúcar fideo y arroz. Esto se envolvía en  trozos de papel los que hábilmente el almacenero los cerraba con unos clásicos pliegues. Los mandados se hacían con unas bolsas que venían para tal fin por que no se conocían las bolsas de plástico como las de ahora.
Cruzando la calle del almacén estaba  Don Meza el zapatero  donde llevaba  a reparar nuestros calzados, que quedaba enfrente de los de Sosita, el tenia el taller en una pequeña piecita de su propia casa. Todavía recuerdo los olores de cuero y tintura para los zapatos.
Otros personajes reconocidos del barrio eran: Don Raviol,  el taxista, Romero el Tornero y Don Mandarino el radioaficionado  (LU7LFA)  , con sus extraños equipos y grandes antenas de alambre, también los  hermanos Meza que eran chapistas y mecánicos, a dos cuadras vivía mi abuela y al lado la carpintería de mi tío Alfredo.
En el barrio tenia algunos amigos, de los cuales voy a recordar a los que considero los mejores  aunque hace años no los veo, ellos eran los “Mendoza” Juan y Lito con los que cambiábamos revistas y nos pasábamos horas charlando.
También estaban los “Repeto” unos chicos mayores que yo, quienes siempre me maravillaban con los aeromodelos de madera balsa que construían y hacían volar.
Las calles de mi barrio eran tranquilas y sin ningún peligro, donde se podía soñar con manejar un formula 1 o pilotear una avión simplemente andando en bicicleta, donde por esas calles mi hermano y yo pasábamos horas enteras jugando a la pelota o remontando barriletes.
La foto solo es ilustrativa.

martes, 14 de septiembre de 2010

NOTABLES PERSONAJES DEL MONTE CASEROS DE ANTAÑO

Por:Roberto Antonio Lizarazu


Pucho Palo, La Yacosa y  La Lorenza mal esquilada.

Tiempo  atrás de casualidad me topé con una nota de mi amigo Juan Abel Angélico, referida a otro personaje realmente notable. Canguro el violinista émulo de Dédalo e Ícaro, al cual por supuesto yo no conocí por tratarse de una época en la cual  ya no vivía en Monte Caseros.

En mi época, por los años de 1950, entre varios personajes con esas características, había tres de  ellos  de los que llevo el recuerdo   con el mayor de los respetos y simpatía, si bien es cierto que de gurises solíamos hacerles algunas perrerías propias de la irreverencia infantil.

Se llamaban: Pucho Palo, La Yacosa y  La Lorenza mal esquilada.

Pucho Palo, cuyo apellido era Quiroz, La Yacosa de apellido Yacosa, y La Lorenza mal esquilada, de apellido Britez. Todos  eran pertenecientes a  antiguas familias de nuestro pueblo y además eran asiduos concurrentes a nuestra casa.

Al frente de mi casa había un local donde mi padre y mi tío Juanito tenían instalada una oficina de representaciones de varias firmas comerciales, como Yerba Taragüí, Vino Arizu, Termas Villavicencio, y otras. Esto viene a cuento por que es la explicación del motivo de las seguidas visitas de los notables personajes mencionados.


La característica de La Lorenza mal esquilada, era que utilizaba permanentemente un birrete que ella misma hacía con el papel colorado del envase de la yerba Taragüí, que por supuesto llevaba de casa en sus periódicas visitas. Como dirían los modernistas era una ferviente “promotional woman” de Taragüí.

Me comentó Rosario Gogorza, (yo ya no vivía en Monte Caseros en ese momento) que para los festejos  del centenario del Hospital Samuel W. Robinson, La Yacosa fue invitada a participar de los mismos, en carácter de hija de una de las señoras de la Primera Comisión de Damas del mencionado Hospital.

Honestamente no sé por que motivo, tal vez por que mis padres conocieran a su familia, los Quiroz;  pero Pucho Palo recibía una atención privilegiada. El se llevaba siempre que venía, un paquete de medio kilo de yerba Taragüi. Para las fiestas y los días patrios se le agregaba una botella de vino tinto Arizu o una de Jerez Tío Paco, y circunstancialmente  envuelto en papel madera, un par de milanesas o el resto de tortilla de papa,  depende de lo que se comiera.

Pucho Palo cuando llamaba a la puerta de casa, lo hacía con una habilidad digna de un billarista, utilizando su palo que era como una extensión de su brazo, levantaba y dejaba caer el llamador de la puerta con una rapidez y precisión que cuando el llamaba, sonaba como si alguien lo hiciera con la mano.

Seguramente todos ellos se deben encontrar  en algún lugar privilegiado del cielo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Canguro


Por: Juan Abel Angélico

De mi infancia en Monte Caseros, recuerdo muchos personajes pintorescos de mi pueblo, algo desdibujados por el tiempo, por ejemplo “La Lorenza” esa anciana a la que recuerdo tomando ginebra en “Lo de Sosita” un almacén de mi barrio, también recuerdo a “La Amansia”,  a“Jesús” ese tierno personaje, a “Faifer” ese señor elegante de sombrero y con una flor en el ojal de su raído saco oscuro , el que siempre tenía un piropo respetuoso para las damas, y tantos otros que tengo su imagen y no recuerdo sus nombres.
Muchas veces pensé, porque están ellos, cual es su razón de existir, seguramente  Dios los puso allí para transmitirnos con cada uno de ellos, algún mensaje que no entendemos o no queremos entender en su totalidad.
Cuantas veces esta gente en todos los pueblos son objeto de burlas y bromas, porque no sabemos ver que en ellos hay un hermano, que con sus deficiencias físicas o mentales es un ser humano como nosotros, tampoco pensamos que ese ser, convertido tal vez en alcohólico tuvo una historia detrás de  el que lo llevo a vivir de esa manera.
De estos personajes elegí a “Canguro”, nunca supe cual era su verdadero nombre, ni tampoco porque lo llamaban así, solo tengo algunas imágenes de el desdibujadas por el tiempo, algunas las viví pero otras las escuche de los comentarios de mis mayores.
Cuentan que una vez se construyo unas alas con las que pensaba volar hacia la luna, en tiempos todavía que para el hombre llegar a la luna era solo un sueño imposible, dicen que su mamá la noche antes de la hazaña,  le preparo su valija con suficiente abrigo, también algo de comida para el largo viaje y  como todas las madres, cuando su hijo sale de casa,  le dio varias recomendaciones, las que seguramente eran: cuídate del frío, come, etc.
Al otro día el momento tan esperado llegó,  cuentan que el  fantaseo con que esa fecha  seria seguramente recordada como un 25 de Mayo o 9 de Julio, y el seria una especie de  prócer para nuestro pueblo, llevando más lejos  su fantasía,  el pensó que tal vez la avenida Alvear se  llame alguna vez Avenida Canguro..
Cerró los ojos y se transporto el día del regreso triunfal, vio a la gente del pueblo vivándolo agitando pañuelos, escucho la música de la banda del Regimiento de Infantería 4, mientras el desfilaba triunfal por la avenida Alvear ,  en un coche descapotable, llevando en su mano la llave del pueblo que le había entregado el intendente minutos antes y lo más importante, al lado de el su querida viejita.
Pero todavía faltaba lo primero, tenía que partir hacia la luna, entonces tomó  la escalera y subió rápidamente al techo de su humilde vivienda, para ir al encuentro de su destino que era llegar a  la luna,  llevando  con el,  sus alas y su pesado equipaje, mientras su madre preocupada y triste porque no vería por algunos días a su hijo,  lo despedía desde el patio,  llorando y agitando su pañuelo.

-Hasta la vista mama, no te preocupes, dijo él
Y valientemente mientras tomo una bocanada de aire agitó las alas para emprender el vuelo y salto al vacío….pero algo fallo y con tanta mala suerte que en vez de llegar a la luna llego rápidamente  a la tierra.
Tal vez el peso de su equipaje, o la falta de viento,  nos privó a los Casereños de tener el orgullo de que el primer  hombre en llegar a la luna sea de nuestro pueblo.
El era violinista, y lo hacía muy bien. Siempre se lo veía acompañado de su violín al que cuidaba como un niño, nunca supimos donde aprendió a interpretar tan bien ese instrumento.
Muchos años atrás cuando los corsos todavía eran del pueblo, en los días de carnaval, podían divertirse pobres y ricos, desatando autenticas guerras de agua o desfilando disfrazados,  los llamábamos “mascaritas” .El era uno de los más entusiastas participantes, tal es así que  todos los años se presentaba con un disfraz distinto, una de las  anécdotas que me contaron es que una vez se disfrazo de caramelo, este disfraz consistía en  envolverse en papel celofán. Yo lo recuerdo desfilando dentro de un gran avión armado con papel de diario, pintado y alambre todo eso montado  sobre una vieja bicicleta.
Canguro solía viajar en tren, muchos lo vieron en la ciudad de Concordia, Entre Ríos o en Corrientes capital, donde yo lo vi en algunos de los años de la década del 80.
De echo esa fue la última vez que lo vi, por la esquina de San Martín y Salta llevando, como siempre su violín pero esta vez  fabricado con una lata de aceite, a la que igual le sacaba hermosas melodías.





lunes, 23 de agosto de 2010

Joan Bright Astley, una Casereña ilustre

 Por: Juan Abel Angélico
Pocos Correntinos saben que la escritora Joan Bright Astley era hija de nuestro pueblo,  nació en Monte Caseros (Corrientes, Argentina) en la vieja Estación del Este, el 27 de  Septiembre de 1910. Su padre era funcionario de la empresa inglesa del ferrocarril, su madre una institutriz escocesa.
Fue secretaria de Winston Churchill durante la segunda Guerra mundial. Por su trabajo, al finalizar la guerra, fue distinguida con la condecoracion “Officer of the Order of the British Empire“ por el imperio Británico
Se casa con el Coronel Philip Astley 1949, quien fallece en 1958.
En 1971, Joan Astley escribe sus memorias en tiempos de guerra, con el nombre “The Inner Circle: a View of War at the Top”.
Joan Bright Astley muere en la navidad del 2008
De acuerdo con Samantha Weinberg, autora del libro “The Moneypenny Diaries”, Astley es uno de las tres o cuatro mujeres utilizados por el célebre escritor Ian Fleming como inspiración del personaje de la señorita Moneypenny , secretaria en la saga de James Bond
  Foto de la Estacion del Este: Perteneciente al archivo de la Docente Casereña Mariela Zaupa , amiga nuestra

sábado, 21 de agosto de 2010

Ricardo E. Sagarzazu

Ricardo E. Sagarzazu es, ante todo, un generador de obras. Su nombre pertenece a Monte Caseros porque allí nació, el 7 de mayo de 1912, y porque le dedico 45 años de investigación histórica, convirtiéndose en el primer historiador que abarca la totalidad del pasado montecasereño, desde la historia natural de su suelo, la prehistoria aborigen y el pasado que abarca la fundación y poblamiento del pueblo. Fue alumno de la entonces Escuela Provincial del Centenario, de Isabela Macfarquhar - lecciones que le dejaron indeleble marca - y posteriormente, en Buenos Aires, del colegio Euskal Echea, favorito de las antiguas familias de origen vasco. Más adelante, requerimientos de su ocupación lo llevaron a emprender estudios de aeronavegación y meteorología en el Instituto de Aeronáutica de la Fuerza Aérea; allí adquirió los conocimientos técnicos que se tradujeron en pericia para manejar cartografía.
Agente del primer correo aéreo argentino, Sagarzazu seria parte de la historia misma de la aeronáutica comercial jurito a los pioneros Newbery, Saint Exupery y Almonacid.
En 1944 funda y preside la Junta de Estudios Históricos de Monte Caseros desde donde realiza el más completo relevamiento documental concretado hasta hoy. Colabora en la puesta en marcha del primer establecimiento de estudios secundarios que tuvo
Monte Caseros, el Instituto Sarmiento. Surgido en 1942
Hacia 1950, la falta de energía eléctrica que sufría el pueblo, impulsó a Ricardo Sagarzazu a revitalizar un proyecto hidroeléctrico que nunca se había realizado sobre el rio Uruguay. Con el apoyo de clubes de servicios, gestó un movimiento de alcance internacional que culminaría con la construcción del Complejo Hidroeléctrico de Salto Grande. Ricardo Sagarzazu gestó este emprendimiento desde Monte Caseros, si bien la relevancia del mismo lo conduciría a actuar también fuera de él, en Concordia, Salto, Montevideo y Buenos Aires, en estas últimas, para reunirse con los presidentes de cada nación.
Ricardo Sagarzazu estuvo permanente y lucidamente vinculado a proyectos de bien público. En 1963 había fundado Skal Club de Rosario, siendo su primer representante ante
- la Convención Internacional de Estocolmo en 1964. Miembro del Rotary Club International, seria distinguido con las más altas designaciones dentro de la institución. Dirigió la Editorial Rotaria, en Rosario, presidio los clubes de Monte Caseros y Rosario y fue Gobernado del Distrito 488 al que ambos clubes pertenecían durante su período de gobierno, 1969-70. Como gerente de Aerolíneas Argentinas en Rosario, propuso y logro que entrara en operaciones la línea transpolar que conecta Argentina con Australia y Nueva Zelandia. Radicado en Rosario desde 1958, regresa sin falta todos los años a su ciudad natal, por última vez en el mes que antecede a su muerte, sucedida en Rosario, el 30 de junio en 1992.
Sobre el monolito emplazado en el Puente Internacional de Salto Grande fue inscripto su nombre para que perdure asociado a la historia sin fronteras de esta región a la que amó y estudio, favoreciendo a su conocimiento, desarrollo e integración desde una perspectiva que claramente se anticipó al Mercosur.

Nota del autor: Biografia extraida del libro "La fundación de Monte Caseros y otros estudios" de Ricardo E. Sagarzazu. Hoy la costanera sur de Monte Caseros lleva su nombre